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Fecha:
Marzo 2026
La Peña de Bernal en Querétaro, es el tercer monolito más grande del mundo,
Publicado en Turismo
El tratado no es solo un instrumento comercial; es el eje de la relación económica de América del Norte. Cualquier alteración en su funcionamiento tiene efectos directos en empleo, inversión y crecimiento
Publicado en Notas principales
Viernes, 24 Abril 2026 15:57

Aliento diario, viernes 24 de abril

Aliento diario, viernes 24 de abril
Cuando lo que es verdadero y justo sucumbe es etiquetado como incorrecto y malo. Por triste que sea, es una realidad social que se ha observado a lo largo de la historia, por eso, los que siguen el camino de la justicia no deben ser vencidos.
 
Joyas del Corazón, viernes 24 de abril
Aunque sea una persona sencilla, quiero mantener siempre una sonrisa cálida como la brisa de primavera.
Quiero que la esperanza arda en mí como un sol resplandeciente.
Deseo cultivar el saber mientras dialogo con el claro de luna.
Anhelo ser alguien que brilla con la pureza inmaculada de la nieve.
 
Publicado en Soka Gakkai
Estamos seguros de que esta nueva conexión será un éxito y contribuirá tanto al turismo como a los viajes de negocios
Publicado en Turismo
Türk no solo se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum. Su agenda incluyó encuentros con colectivos de madres buscadoras y organizaciones de derechos humanos
Publicado en Notas principales
El sábado inicia la Semana Nacional de Vacunación: Con la meta de aplicar 1.7 millones de dosis, la Secretaría de Salud realizará la Semana Nacional de Vacunación 2026. Esta jornada, que es totalmente gratuita, se llevará a cabo del 25 de abril al 2 de mayo, bajo el lema Vacunar es amar, en el marco de la 24 Semana de la Vacunación en las Américas y la Semana Mundial de Inmunización
Publicado en Estados
Jueves, 23 Abril 2026 10:44

Aliento diario, jueves 23 de abril

Aliento diario, jueves 23 de abril
Descubrir el sentido de las cosas enriquece nuestro corazón, transforma nuestro modo de vida y conduce a la creación de valor.

Joyas del Corazón, jueves 23 de abril
“Mantenerse eternamente joven’’ es mi expresión favorita. La juventud no se define de manera alguna por la edad. La vitalidad juvenil permanecerá intacta en la medida en que se mantenga viva la llama de la pasión y la fuerza de luchar por concretar el objetivo trazado.
Hay personas jóvenes que poseen un espíritu envejecido, pero quienes, a pesar del deterioro físico y el paso de los años jamás pierden la alegría de vivir, son jóvenes por siempre.
Publicado en Soka Gakkai
Por ello, sus movimientos no solo buscan reacomodar piezas, sino construir un nuevo equilibrio de poder donde su liderazgo sea incuestionable
Publicado en Notas principales
Riviera Maya Espectacular by Gran Coralia, fue organizado por Heat Today Relaciones Públicas y tuvo lugar en el restaurante Ling Ling
Publicado en Turismo
Miércoles, 22 Abril 2026 12:31

Aliento diario, miércoles 22 de abril

Aliento diario, miércoles 22 de abril
La confianza es un tesoro de oro que se forja mediante un esfuerzo constante y sincero.


Joyas del Corazón, miércoles 22 de abril
Evitemos las insidiosas peleas de pareja delante de nuestros hijos. Debemos tener siempre presente que aun cuando ellos fingen no observar, a través de su tierna piel e inocente mirada captan con perspicacia el comportamiento de sus padres y actúan en respuesta a las circunstancias.
Publicado en Soka Gakkai

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.