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Fecha:
Febrero 2026
Durante 2025, 7 mil 887 niñas de 10 a 14 años dieron a luz: De acuerdo con las mediciones más recientes del CONAPO, 7 mil 887 niñas de 10 a 14 años dieron a luz durante 2025, lo cual representa alrededor de 22 nacimientos diarios a nivel nacional. Sobre el registro de 2025, la dependencia señaló que las entidades con tasas más altas en ese sentido son Chiapas, seguido de Guerrero y Oaxaca
Publicado en Estados
Lunes, 30 Marzo 2026 09:39

Aliento diario, lunes 30 de marzo

Aliento diario, lunes 30 de marzo
La perseverancia es indispensable para lograr cualquier cosa. Si dejamos de cavar un pozo a mitad de camino porque nos resulta agotador, nunca llegaremos al agua.

Joyas del Corazón, lunes 30 de marzo
Cuando superamos una época juvenil llena de trágico infortunio y soportamos más adversidades que otras personas, somos capaces de desplegar una vida inmensamente más rica.
Publicado en Soka Gakkai
El Beer Fest no es solo música. El evento se ha consolidado como experiencia que reúne gastronomía, cervezas y actividades para pasar todo el día
Publicado en Turismo
En las próximas semanas seremos testigos de nuevos “agarrones” dentro del oficialismo. No será extraño ver descalificaciones, rupturas y escisiones de última hora
Publicado en Notas principales
Me gustaría ser la primera gobernadora: Es tiempo de mujeres en México asegura Fabiola Alanís Sámano, coordinadora parlamentaria de Morena y presidenta de la Jucopo del Congreso de Michoacán, quien reafirma su aspiración de llegar a ser la primera gobernadora de esa entidad en 2027. Fabiola Alanís defiende el Plan de Justicia para Michoacán del gobierno federal y respalda el Plan B que recorta el presupuesto de los Congresos estatales
Publicado en Estados
El Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET) estima que la temporada de Semana Santa 2026 se perfila como uno de los periodos de mayor dinamismo para la economía turística del país
Publicado en Turismo
El resultado no solo implica una derrota legislativa parcial, sino una señal clara de fragilidad política
Publicado en Notas principales
Renueva Oaxaca su infraestructura hospitalaria: El Gobierno de Oaxaca y el IMSS-Bienestar anunciaron la construcción de un nuevo Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso en la capital del estado, proyecto que contará con una inversión superior a los tres mil millones de pesos. Esta obra estratégica dispondrá de 180 camas para ampliar la capacidad de atención médica en la región
Publicado en Estados
Jueves, 26 Marzo 2026 09:55

Aliento diario, jueves 26 de marzo

Aliento diario, jueves 26 de marzo
La desgracia de los demás es nuestra propia desventura y nuestra felicidad es también la dicha de otros. Vernos en los demás y experimentar un sentimiento de unión con nuestros semejantes es una revolución profunda en la forma de ver y de vivir la existencia, por eso, discriminar a otros es, esencialmente, discriminarnos a nosotros mismos. Herir a otro es autoinfligirnos daño, pero cuando respetamos a los demás, también respetamos y elevamos nuestra propia vida.


Joyas del Corazón, jueves 26 de marzo
Reconocer y saldar las deudas de gratitud es el camino que debe recorrer toda persona.
Amar y albergar un sincero agradecimiento a nuestros padres es prueba de la profundidad y el crecimiento interior que alcanzamos como seres humanos. Teniendo esto en consideración, también podremos convertirnos en buenos ejemplos paternos y construir un hogar armonioso que se refleje positivamente en la educación de nuestros hijos.
Publicado en Soka Gakkai
La respuesta no está en la democracia participativa, sino en la lógica electoral
Publicado en Notas principales

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.