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De Cinco Estrellas. Semana Santa impulsará el consumo turístico con derrama estimada de 134.8 mil millones de pesos. Por: Victoria González Prado Destacado

27 Mar 2026
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De Cinco Estrellas. Semana Santa impulsará el consumo turístico con derrama estimada de 134.8 mil millones de pesos. Por: Victoria González Prado Francisco Madrid, director del STARC en la Universidad Anáhuac Cancún.
  • Semana Santa impulsará el consumo turístico con derrama estimada de 134.8 mil millones de pesos 
  • Arajet y Amadeus firman acuerdo para ampliar el alcance comercial de la aerolínea y respaldar sus planes de expansión
  • El Aeropuerto de Puebla será remodelado de forma integral con la intención de abrir nuevas rutas 

El Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET) estima que la temporada de Semana Santa 2026 se perfila como uno de los periodos de mayor dinamismo para la economía turística del país, con impacto relevante en el consumo interno, la generación de valor y la actividad productiva nacional.

De acuerdo con estimaciones del Sustainable Tourism Advanced Research Center (STARC) Anáhuac Cancún, entre el 27 de marzo y el 5 de abril se prevé la realización de 8.4 millones de viajes turísticos, así como 3.5 millones de llegadas de turistas nacionales a hoteles, lo que consolidará a esta temporada como uno de los picos más importantes de movilidad interna.

El periodo generará consumo turístico total de 134.8 mil millones de pesos, con contribución al Producto Interno Bruto (PIB) turístico de 80.5 mil millones de pesos, lo que representará aproximadamente impacto de 0.2 por ciento en el PIB nacional.

Asimismo, se anticipa ocupación hotelera promedio entre 65 por ciento y 70 por ciento, con niveles superiores en destinos de alta demanda.

El análisis identifica una demanda interna robusta, impulsada por factores como la tradición de viajar en esta temporada, la proactividad de la industria turística y la fortaleza del tipo de cambio. Sin embargo, persisten presiones derivadas de costos elevados en combustibles, tarifas aéreas y servicios turísticos, lo que influye en la toma de decisiones del consumidor.

El sentimiento del viajero refleja percepción altamente positiva hacia los viajes nacionales (74 por ciento), impulsada por la búsqueda de experiencias de reconexión y escapadas cortas, mientras que el componente de precios mantiene una evaluación negativa (52 por ciento) por la volatilidad en tarifas, particularmente en reservaciones de último momento.

Para esta temporada, el CNET identifica tres tendencias relevantes:

Turismo de proximidad: crecimiento de 22 por ciento en búsquedas de destinos cercanos, con preferencia por viajes de tres a cuatro días.

Bienestar y ´sportcation´: incremento en experiencias vinculadas a naturaleza, salud y actividad física. Reservaciones de último momento: 35 por ciento de los viajeros opta por planificar en las últimas semanas, buscando flexibilidad y mejores precios.

Las proyecciones apuntan a niveles de ocupación de entre 85 por ciento y 95 por ciento en destinos de sol y playa como Cancún, Playa del Carmen, Puerto Vallarta y Acapulco.

Asimismo, se observa crecimiento en la demanda por destinos culturales como Oaxaca y Taxco, así como posicionamiento de destinos emergentes como Puerto Escondido y Mazatlán.

El CNET subraya que la Semana Santa 2026 confirma la resiliencia y relevancia del turismo como motor económico del país, particularmente en el fortalecimiento del mercado interno.

No obstante, el organismo hace llamado a mantener condiciones que favorezcan la competitividad del sector, especialmente en materia de costos, conectividad y logística, con el fin de sostener el dinamismo observado y maximizar su contribución al crecimiento económico.


Francisco Madrid, director del STARC en la Universidad Anáhuac Cancún. 

 

***** Arajet y Amadeus firman acuerdo de distribución para ampliar el alcance comercial de la aerolínea y respaldar sus planes de expansión.

Con este anuncio, Arajet prevé alcanzar flota de 17 aviones en este año 2026 y seguir ampliando sus operaciones en el continente, con el acuerdo, el contenido de vuelos de la aerolínea estará disponible en Amadeus Travel Platform, lo que facilitará un acceso ágil a las agencias de viajes de toda América.

Nacim Yala, Chief Commercial & Strategy Officer, de la compañía aérea comenta: “nuestro acuerdo estratégico con Amadeus busca integrar soluciones adicionales de alto rendimiento en nuestros canales de venta, para que las agencias de viajes se conecten con nuestra marca de forma más eficiente que nunca. Esta colaboración nos aporta la infraestructura sólida que necesitamos para reforzar nuestra presencia en todos los segmentos de clientes y mercados.

“Nuestro compromiso es acercar nuestro servicio, de alto valor y estándar internacional, a las agencias de viajes y hacer que la conexión a través del Caribe sea cada vez más fácil y fluida.

Por su parte, Victoria Gorzio, VP Airlines Latin America, Amadeus, señala: “el acuerdo permite a Arajet conectarse con la amplia red de vendedores de viajes de Amadeus, ofreciendo más flexibilidad y alternativas de compra a los viajeros que reservan a través de agencias.

“Así las de viajes de República Dominicana y de toda la región podrán acceder al contenido de Arajet. Distribuir a través de la Amadeus Travel Platform abre la puerta a crecimiento sostenido. La línea aérea podrá ampliar su alcance internacional, reforzar su presencia en la región y llegar a nuevos segmentos de viajeros. Esperamos trabajar estrechamente con la aerolínea y con nuestra comunidad de Travel Sellers para acompañar la expansión y el éxito continuo de la aerolínea en América”,

El acuerdo supone un avance en la incorporación de contenido para América, ya que Arajet, fundada en 2022, se suma a Amadeus, plataforma líder de distribución de viajes en mercados clave como Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos.

 
La aerolínea firma acuerdo con Amadeus.

 

***** El Aeropuerto Internacional Hermanos Serdán, en Puebla será remodelado de forma integral y con ello se espera incremento de frecuencias aéreas, que se sumen a las 12 nuevas rutas nacionales e internacionales que opera.

Lo anterior fue dado a conocer por el gobernador Alejandro Armenta Mier y el director de Grupo Mundo Maya, general Adolfo Héctor Tonatiuh Velasco Bernal, quienes sostuvieron reunión estratégica con la secretaria de Turismo federal (Sectur), Josefina Rodríguez Zamora.

La titular de Sectur destacó que este proyecto forma parte de estrategia conjunta entre ambos niveles de gobierno para fortalecer la proyección del estado y posicionarlo como destino competitivo.

El gobernador de Puebla, reiteró que “estas obras de remodelación reforzarán la conectividad, atraerán más turismo y detonarán el desarrollo económico en Puebla, resultado de la coordinación entre el gobierno federal y estatal”.

Subrayó que esta colaboración representa inversión relevante para Puebla, y confirmó que su administración destinará recursos para modernizar el aeropuerto y garantizar instalaciones dignas, eficientes y acordes a las necesidades de los usuarios.

El general Velasco Bernal afirmó que las mejoras elevarán la calidad del servicio, lo que beneficiará directamente a pasajeros y fortalecerá la infraestructura aeroportuaria del país, bajo el liderazgo de la presidente Claudia Sheinbaum.

 
Durante la reunión en la que se dio a conocer la remodelación del Aeropuerto der Puebla.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

 

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.