Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

De Cinco Estrellas. Pasajeros internacionales podrán visitar dos destinos en un mismo viaje con el programa Stopover. Por: Victoria González Prado Destacado

02 May 2026
167 veces
De Cinco Estrellas. Pasajeros internacionales podrán visitar dos destinos en un mismo viaje con el programa Stopover. Por: Victoria González Prado La aerolínea de bandera mexicana presentó novedades.
  • Pasajeros internacionales podrán visitar dos destinos en un mismo viaje con el programa Stopover 
  • El icónico acueducto de Querétaro es referente de cómo preservar y proyectar el legado histórico con tecnología
  • “La mayoría de los viajeros no utiliza la IA como herramienta principal de planificación”, Alberto Gutiérrez 

Información emitida por la compañía aérea Aeroméxico en la conferencia de prensa que tuvo lugar en el Tianguis Turístico Acapulco 2026, detalla que el vicepresidente de Ventas Globales de Aeroméxico, Giancarlo Mulinelli, explicó que ahora los pasajeros internacionales podrán visitar dos destinos en un mismo viaje al presentar el programa Stopover para impulsar el turismo en México. 

Esa estrategia permite a los pasajeros internacionales visitar dos destinos en un mismo viaje con la misma tarifa área. 

El viajero que tenga conexión en el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (AICM), podrá quedarse hasta siete días en su escala, sin pagar monto mayor al de la tarifa de su vuelo.

Mulinelli, aseguró que además de ofrecer siete días de estancia en Ciudad de México la aerolínea cuenta con diversos convenios con marcas para tarifas preferenciales a los usuarios de este programa.

Asimismo, el directivo destacó que, en lo que va de 2026, la compañía ha iniciado servicio en las rutas de Ciudad de México a Tegucigalpa, Quito y Barcelona y también la ruta Monterrey-París.

Asimismo, destacó las próximas activaciones como Monterrey-Nueva York y Guadalajara-Seatle con lo que consolidan red cada vez más robusta

Para el próximo verano y con el Mundial de Fútbol en puerta Aeroméxico dispondrá de 21 vuelos chárter que permitirán trasladar a más de mil 600 aficionados y equipos de fútbol durante las semanas que dure el torneo en el país.

Se refirió también a alcanzar 171 aviones al cierre de este año, lo que representa 37 por ciento de incremento respecto al año 2019.

Por otra parte, dijo que se está invirtiendo para seguir elevando sus estándares de servicio en la renovación de la bahía de check-in Premier One en la Terminal 2 del AICM, el avance en la conectividad a bordo mediante wi-fi de alta velocidad en la flota Embraer 190; y fortalecimiento de la experiencia premium, reconocida recientemente en los PAX Readership Awards 2026 por su amenity kit de Business Class.  

Recordó que después de dos años consecutivos siendo la aerolínea más puntual del mundo, en lo que va de este año obtuvo primer lugar en puntualidad durante enero y febrero y segundo en marzo.

También habló de la nueva app que supera 4.5 millones de descargas y continúa incorporando herramientas que brindan mayor autonomía a los clientes, como check-in en dos pasos, escaneo de documentos, gestión de itinerarios, selección de complementos y consulta de Puntos Aeroméxico Rewards.

Aeroméxico destaca la evolución del programa de lealtad Aeroméxico Rewards. Actualmente, 38 por ciento de los pasajeros están vinculados a este programa, lo que representa 10 puntos porcentuales frente al año anterior, registrando 14.4 millones de socios, con base activa de 2 millones de clientes. 

Con estos avances, la línea aérea continúa consolidando estrategia enfocada en el crecimiento de su red, la innovación de sus productos y la evolución de la experiencia de viaje, en línea con las necesidades de viajero cada vez más conectado y exigente. 

 
La aerolínea de bandera mexicana presentó novedades.

 

***** Uno de los símbolos arquitectónicos más emblemáticos del país y Patrimonio Mundial de la Unesco, el Acueducto de Querétaro, con motivo de su 300 aniversario destaca el papel de la tecnología como aliada en la conservación y evolución del patrimonio histórico. 

A tres siglos de su construcción, el acueducto —con 74 arcos y más de 1.2 kilómetros de extensión— transformó el desarrollo urbano de Querétaro y hoy continúa siendo uno de los símbolos más representativos de la ciudad y punto de referencia en su identidad colectiva.

En el marco de su tricentenario, este ícono histórico reafirma su vigencia a través de infraestructura lumínica de vanguardia. Tras un año de operación, la tecnología de Signify se ha consolidado como pilar fundamental para su preservación, transformando de manera permanente la experiencia nocturna de la comunidad y garantizando su esplendor para las futuras generaciones.

Bajo la visión estratégica del ayuntamiento de Querétaro, y en colaboración técnica sin precedentes entre LED Proyecta, SCOSI y Sifnify, el Acueducto cuenta hoy con infraestructura de iluminación conectada de última generación. Basada en tecnología Color Kinetics, esta intervención transforma al monumento en icono vivo que trasciende su estética para convertirse en espacio activo que late al ritmo de las celebraciones y momentos clave de la ciudad.

Más allá del impacto visual, esta solución destaca por su diseño no invasivo y su respeto técnico al material original. El proyecto integra combinación estratégica de 146 luminarias Graze IntelliHue y 240 ReachElite de Color Kinetics, seleccionadas por su óptica de precisión que permite bañar la piedra caliza con uniformidad perfecta, eliminando el deslumbramiento y minimizando la dispersión lumínica hacia el cielo.

Se monitorea y ajusta en tiempo real la operación de la iluminación, optimizando su desempeño y reduciendo la necesidad de intervenciones físicas sobre el monumento. El acueducto se integra de manera activa al ecosistema de ciudad inteligente de Querétaro. 

El impacto de esta transformación también se refleja en la dinámica urbana. Querétaro se ha consolidado como uno de los destinos culturales más relevantes del país, y la iluminación del acueducto ha contribuido a extender la actividad turística hacia horarios nocturnos, fortalecer la percepción de seguridad y dinamizar la economía local.

 
Querétaro ilumina sus majestuosos arcos.

 

***** Aunque la IA gana cada vez más protagonismo como herramienta de inspiración —permitiendo consultas cada vez más complejas y personalizadas—su adopción aún es limitada: la mayoría de los viajeros no la utiliza como herramienta principal de planificación, así lo aseguró Alberto Gutiérrez, fundador de Civitatis, en conferencia de prensa en el Tianguis Turístico Acapulco 2026.

En este nuevo entorno, los viajeros están pasando de realizar búsquedas simples a formular preguntas complejas a la inteligencia artificial, como: “¿Qué destinos en Europa valen la pena en primavera con buen clima y menos turistas?” o “¿Qué hacer en Roma en dos días optimizando tiempos y evitando filas?”. Este cambio refleja evolución en la forma de descubrir el viaje, donde la conversación sustituye a la búsqueda tradicional.

Aun así, 60 por ciento de los viajeros no utiliza inteligencia artificial para planificar sus viajes, según encuesta de la compañía a más de 7 mil usuarios y, entre quienes han utilizado la IA, cerca de 50 por ciento reporta errores en la información, relacionados con datos desactualizados, recomendaciones poco precisas o incluso destinos inexistentes.

“El juego ha cambiado. Ya no se trata de quién aparece primero en los resultados de búsqueda, sino en quién confía la inteligencia artificial. Nosotros estamos apostando por datos estructurados, reseñas verificadas y curación centrada en la intención del usuario. En la próxima era del turismo, la confianza será la principal ventaja competitiva”, indicó Alberto Gutiérrez.  

De esta forma y con el objetivo de diseñar lo que la compañía denomina “Perfect Memories” y reforzar este compromiso con la autenticidad, el lanzamiento de su nueva app potencia el acceso a información en tiempo real y a millones de reseñas auténticas. Elementos que han sido identificados por los propios usuarios como las funcionalidades más valoradas en herramienta de viajes para garantizar la calidad de su experiencia.

Los datos de Civitatis destacan tendencia significativa que respalda la campaña creada: a pesar de tratarse de perfil de viajero muy activo (con más de 65 por ciento de los encuestados superando 46 años de edad y frecuencia de entre 2 y 5 viajes al año), 60 por ciento de los consultados asegura que aún no utiliza la Inteligencia Artificial para planificar sus viajes.

Este dato pone de relieve que, incluso para los usuarios más experimentados, la IA todavía no ha logrado sustituir los métodos tradicionales de organización. Entre los motivos de esta resistencia destacan dos factores detectados por la plataforma: el valor de la planificación propia, muchos declaran disfrutar diseñando sus itinerarios de forma personal y directa.

Brecha de conocimiento: existe sector que desconoce las aplicaciones de la IA para este fin o no se siente familiarizado con el uso de estas herramientas a nivel general, por ello la compañía refuerza su apuesta por modelo híbrido, apoyado en su ecosistema de más de 5 millones de reseñas verificadas y puntuación media de 9.1 y, el desarrollo de herramientas que combinan tecnología y curación humana.

 
Alberto Gutiérrez.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @victoriagprado

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.