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En el 56 aniversario de Cancún, Mara Lezama llama a consolidar una ciudad sustentable, incluyente y con oportunidades para todas y todos abril 20, 2026 Destacado

20 Abr 2026
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En el 56 aniversario de Cancún, Mara Lezama llama a consolidar una ciudad sustentable, incluyente y con oportunidades para todas y todos abril 20, 2026 Imagen tomada de: https://cgc.qroo.gob.mx/
  • La Gobernadora invita a consolidar una ciudad sustentable, incluyente y con oportunidades, donde vivir, crecer y soñar siga siendo posible
  • Mara Lezama destacó las obras y gestiones que han fortalecido la infraestructura y movilidad de Cancún, con proyectos clave como el bulevar Colosio, el puente Nichupté y nuevos proyectos de infraestructura 

En el marco del 56 aniversario de Cancún y desde el esplendoroso Malecón Tajamar, la gobernadora Mara Lezama Espinosa hizo una invitación a todas y todos a seguir construyendo una ciudad más humana, sustentable y con oportunidades, bienestar y prosperidad compartida.

 

“Hoy, Cancún enfrenta los desafíos de toda ciudad joven, los retos de una industria turística dinámica, las exigencias de una región que conecta fronteras, oportunidades y futuro. Y, al mismo tiempo, avanza, se consolida, se transforma en hogar para casi un millón de habitantes”, expresó la Gobernadora.

 

¿Cómo serán los próximos 50 años de Cancún? Visualizo, añadió Mara Lezama, una ciudad más sustentable que abraza a su gente, más artística, con una cultura vibrante que dialogue con el mundo. Un referente de urbanismo, de orden, de innovación, un Cancún acogedor, moderno, profundamente humano.

 

Ante esta expectativa, la titular del Ejecutivo aseveró que ese futuro no llega solo, se construye todos los días, por lo que invitó a todas y todos a seguir haciendo de esta ciudad un lugar donde valga la pena vivir, crecer y soñar.

 

El gobierno humanista con corazón feminista que encabeza Mara Lezama contribuye 24/7 con este crecimiento y modernización de Cancún, con obra pública que ha transformado la imagen urbana pero también con gestiones para facilitar la movilidad de las personas, como la modernización del bulevar Colosio, el distribuidor vial del aeropuerto internacional, la ampliación de la avenida Chac Mool.

 

También, la construcción del puente Nichupté, la apertura pública del Malecón Tajamar, la construcción de nuevos hospitales. Además, ha impulsado proyectos para las colonias populares que durante años estuvieron en el abandono, como pavimentación de calles, construcción de banquetas, drenaje y alumbrado público, en zonas ya regularizadas.

 

A través de un mensaje conmemorativo, destacó que Cancún, pese a ser una de las ciudades más jóvenes de México, se ha consolidado como el destino turístico más exitoso del país, resultado del esfuerzo colectivo de miles de personas que han hecho de este lugar su hogar.

 

Subrayó que la historia de la ciudad no puede entenderse sin la entrega, pasión y compromiso de quienes llegaron desde distintas partes de México y del mundo, dejando atrás sus raíces para apostar por un nuevo comienzo. “Cancún se hizo realidad en la vida diaria, en la lucha cotidiana de mujeres y hombres que, con dignidad, lo convirtieron en lo que hoy es”, expresó.

 

Mara Lezama reconoció el esfuerzo de quienes dejaron atrás una vida entera y apostar por lo desconocido y construir un nuevo destino con las propias manos. “Aquí, cada calle, cada hotel, cada colonia tiene detrás esfuerzo, coraje, sacrificio y trabajo responsable. Si algo distingue a las y los cancunenses es su capacidad de levantarse temprano, de sostener largas jornadas, de no rendirse”, dijo.

 

Por ello, hizo un exhorto para seguir escribiendo juntos la historia de Cancún, no solo como un destino, sino el esfuerzo de su gente convertido en orgullo.

 

Con información de: https://cgc.qroo.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.