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Confía el SNTE en alcanzar un incremento salarial justo para el magisterio Destacado

20 Abr 2026
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Confía el SNTE en alcanzar un incremento salarial justo para el magisterio Imagen tomada de: https://snte.org.mx/

En el cierre de las negociaciones del Pliego Nacional de Demandas 2026, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) confía en lograr, cuando menos, un incremento igual al que tuvo el salario mínimo en este año, destacó su secretario general, maestro Alfonso Cepeda Salas.

 

Durante la 4ª Jornada Estatal de Información y Comunicación Sindical de la Sección 56, en Veracruz, el dirigente nacional del magisterio reconoció el interés que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha puesto en la educación y en los maestros; sin embargo, señaló que, para la gran mayoría, el salario no corresponde con su compromiso, preparación y desempeño.

 

“Si el salario mínimo se incrementó en un 13%, pues esa debe ser la base para negociar el incremento salarial. El magisterio espera cuando menos un 13% de incremento y ojalá que tengamos éxito, porque ya cerramos lo que tiene que ver con las generalidades de la relación laboral, profesional, social y ahora vamos a empezar a revisar los números”.

 

En la reunión con la estructura sindical participó la secretaria de Educación de Veracruz, doctora Claudia Tello Espinosa, quien resaltó la labor del magisterio en la entidad, “hacen el cambio y la transformación en nuestras escuelas”.

 

Afirmó que el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha puesto como prioridad los salarios y la vivienda, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las y los docentes.

 

Por su parte, el profesor José Reveriano Marín Hernández, secretario general de la Sección 56, agradeció al maestro Alfonso Cepeda por el respaldo que ha brindado a los trabajadores de la educación en Veracruz.

 

“Estamos con usted maestro por su sensibilidad con los temas sindicales. Siempre nos ha tendido la mano, nos escucha y nos atiende; usted es un ejemplo a seguir por su cercanía con los agremiados y le reconocemos también por los logros del SNTE, no sólo en México sino a nivel internacional, porque hay que recordar que somos el sindicato de trabajadores de la educación número uno a nivel global”.

 

También asistieron funcionarios del gobierno estatal y ex secretarios generales de la Sección 56.

 

Posteriormente, el maestro Cepeda Salas tomó protesta a mil 272 nuevos secretarios generales y representantes de centro de trabajo de la Sección 32, encabezada por su secretario general, profesor Daniel Covarrubias López.

 

Con información de: https://snte.org.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.