Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Desde San Lázaro. Esposas (de gobernadores) al poder. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

17 Dic 2025
221 veces
Desde San Lázaro. Esposas (de gobernadores) al poder. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/

En el vórtice del torbellino provocado por ellos mismos, la presidenta resiente el fuego amigo de los aliados políticos como el PVEM y de supuestos opositores como MC, ya que dos gobernadores emanados de esas franquicias políticas, se quieren pasar por el arco del triunfo la indicación presidencial de rechazar al nepotismo al pretender dejar el cargo que ostentan en las faldas de sus esposas.

Estamos hablando, por supuesto del ecologista el “Pollo” Ricardo Gallardo, gobernador de San Luis Potosí  y del emecista  Samuel García, mandatario de Nuevo León, quienes sin la menor vergüenza, acomodan las piezas del tablero para que sus cónyuges se queden en los cargos públicos  que tienen, al dar por descontado que ambas mujeres ganarán la elección respectiva en el 2027.

No solo  ignoran la voluntad presidencial, sino que a año y medio de las elecciones, se pitorrean de los electores potosinos y regios a quienes se les niega el valor de su voto porque desde ahora  suponen  que sus esposas ganarán en los comicios sin importar los candidatos que presenten Morena, PRI, PAN y partidos locales para disputar la gubernatura.

Para nadie es un secreto que el PVEM es un mercenario de la política al mamar de la ubre del partido que esté en el poder. Así sucedió con el PAN en tiempos de Vicente Fox y Felipe Calderón, luego con el PRI con Enrique Peña Nieto y después, sin prurito alguno, con AMLO, no obstante las diferencias ideológicas entre los verdes,  azules, tricolores y al guindas.

Así, han consolidado su permanencia en el pandero político y acrecentado la enorme riqueza económica que ostentan sus dirigentes.

Los Verdes estarán con Claudia Sheinbaum hasta el límite de sus conveniencias y no de los principios doctrinarios y políticos que les dan sentido y pertenencia.

Defienden el medio ambiente cuando es conveniente,  o acaso, estimado lector, se pronunciaron públicamente contra AMLO ante la devastación de la selva por el Tren Maya, por supuesto que no, eligieron  guardar un ominoso silencio que puso al descubierto, una vez más, de qué tamaño son sus convicciones ecológicas.

En San Luis Potosí ya está en vigor la “Ley del Pollo Gallardo” o la “Ley Ruth” como ha sido bautizada popularmente por sus detractores y se refiere a una reciente reforma electoral en esta entidad que busca facilitar que la esposa del gober precioso, Ruth González Silva, sea candidata a la gubernatura en las próximas elecciones.

La ley en cuestión fue impulsada por el PVEM en el congreso estatal e incluye la obligación de que la candidatura a la gubernatura para el siguiente periodo sea ocupada por una mujer en cumplimiento con la paridad de género.

En el papel suena bien, aunque quien sea gobernador debe ser por sus capacidades y no por una cuestión de género, pero bueno, se vale en tiempos del empoderamiento político de las féminas, lo que no se vale es que sea tan obvio el deseo irrefrenable y inocultable de los tortolitos para mantenerse en el poder en SLP por los menos 12 años.

La reforma dinástica de los “Pollos” es nepotismo puro, además de establecer condiciones de inequidad en la búsqueda de la candidatura para gobernador de los Verdes a otras mujeres que tienen mayores merecimientos, ya por su trayectoria política, en la administración pública e incluso en los niveles de popularidad entre los potosinos.

Si el Pollo Gallardo impone a su esposa como candidata del PVEM para sucederlo, existen grandes posibilidades de derrota para esa franquicia, en virtud de que Morena apostará todo para castigar a este desleal  por atreverse a jugar en contra de la presidenta Sheinbaum.

En Nuevo León, las cosas lucen más complicadas para  Samuel García y su esposa Mariana Rodríguez Cantú, ya que aun logrando cumplir su sueño guajiro de heredarse el trono entre cónyuges, no existen condiciones para que MC mantenga en poder en este estado, toda vez que cuando decidió competir la FOFO en una elección local, perdió estrepitosamente, tal fue el caso en 2024 cuando se presentó como candidata a la alcaldía de Monterrey.

La Influencer ha cavado su propia tumba política al divulgar en redes sociales, la riqueza y los gustos exquisitos que tiene por el buen vestir y la buena vida. Todavía se recuerda la controversia causada en torno a los 120 pares de zapatos que presumió de su pequeña hija.

Se pone interesante el escenario político para el 2027 en donde todo puede suceder, hasta la implantación de monarquías en las entidades del país.  

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.