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Desde San Lázaro. Una constitución de cuarta. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

15 Dic 2025
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Desde San Lázaro. Una constitución de cuarta. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/Mx_Diputados

Se comenzó con AMLO y ahora se observa con claridad el nuevo rostro cuatroteto de la Constitución, logró alcanzado gracias a las mayorías calificadas artificiales que tiene el oficialismo en el Congreso lo que les permite aprobar cualquier reforma constitucional.

El pastor de los diputados morenistas, Ricardo Monreal, reconoció que aún no está concluida la tarea del nuevo régimen y que trabaja en un documento en el que refiere que ha habido 44 reformas a la Constitución en este periodo de gobierno; “estamos hablando de una tercera parte del articulado de la Constitución y sí creo que hay una nueva decisión de República por lo que hemos reformado”, aclaró el zacatecano.

Si bien todavía hay vestigios de la Carta Magna de 1917, diremos que cada vez se diluye la voluntad del constituyente de esa época por contar con un ordenamiento jurídico que era ejemplo en el mundo y que ahora es un remedo de las constituciones que dan soporte a las dictaduras de la región, como Venezuela, Cuba, Nicaragua e incluso Colombia y Brasil.

En el Poder Judicial se hizo una reforma profunda y temas como ese sí cambian totalmente a la Constitución, pero todavía no creo que esté consolidado el cambio del régimen. “Creo que todavía tenemos tareas pendientes. Este régimen que estamos construyendo proviene del reclamo popular pero no es populista”, irónico señaló Monreal.

De acuerdo con el documento Balance Legislativo, el cual fue distribuido a los medios de comunicación, se precisa que con 55 proyectos de decreto aprobados —2 reformas constitucionales, 7 nuevas leyes y 46 reformas a leyes vigentes— la LXVI Legislatura, en su segundo año de ejercicio evidencia un periodo legislativo de alta productividad, alineado con “las prioridades nacionales” y contribuye al avance del segundo piso de la Cuarta Transformación.

Los cuatroteros presumen que entre los logros del periodo que acaba de concluir está la reforma constitucional contra la extorsión que ya está en vigor;  la ley aduanera; la ley de amparo que fue muy debatida, el Código Fiscal de la Federación, la Ley Orgánica del Tribunal Fiscal de la Federación, el Paquete Económico, incluyendo el presupuesto fiscal (IEPS, IVA, Ley de Ingresos y  Presupuesto de Egresos), que es el instrumento financiero más importante para el gobierno.

La controvertida Ley de Aguas;  una ley de desarrollo sustentable de la cafeticultura, la Ley Orgánica de la Armada de México en materia de ascensos; una que todavía no sale del Senado, sobre la prohibición de establecer restricciones a las playas, ya que al ser “playas de la nación y debe haber acceso abierto”, aclaró Ricardo Monreal

Entre varios asuntos pendientes en la Cámara de Diputados, está la revocación de mandato y la reforma electoral, ya que puede ser por separado o incluso dentro de la reforma electoral en uno de sus apartados.

Se vislumbra que la iniciativa de la reforma electoral  llegue a la Cámara Baja a finales del año por lo que no se descarta que a mediados de enero se inicie un período extraordinario de sesiones.

Depende de la urgencia que tenga la Jefa del Ejecutivo Federal, porque lo más natural es que incorpore a la agenda legislativa en el próximo periodo de sesiones que comenzará el 1 de febrero de 2026.

Ya casi está lista esta reforma en la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, que comanda Pablo Gómez, que es la piedra angular para que el obradorato se mantenga en el poder más allá del 2030  

La  existencia de plurinominales o su reducción, el dinero público a través de las prerrogativas entregadas a los partidos, la redefinición sobre circunscripciones, los tribunales electorales en los estados y los OPLES; tiempos oficiales y otros temas más contendrá la reforma electoral de AMLO-SHEINBAUM.

Depende del color del cristal con que se mire el balance legislativo del Congreso, mientras que para el oficialismo fue muy productivo, para la oposición fue un total fracaso y comprometió incluso, los derechos humanos de todos los mexicanos.

El nuevo rostro de la Constitución es el prototipo legal para sustentar una dictadura y por ello no solo se ha alejado la inversión de México, sino también existe un gran recelo entre nuestros socios comerciales como Estados Unidos y Canadá que ya se refleja en la antesala de la negociación del T-MEC.

El júbilo del obradorato durará hasta que la precariedad de las finanzas públicas reviente y con ello el fondeo de los programas sociales que dará pie a la revuelta.

Pareciera ser que el lema de la presidenta es “deuda y más deuda” porque no hay otra opción para sostener  el ritmo del gasto público que vive un déficit fiscal sin precedente en la historia del México moderno.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.