Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Desde San Lázaro. Tiemblan los dictadores de la región. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

12 Dic 2025
200 veces
Desde San Lázaro. Tiemblan los dictadores de la región. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/agusantonetti

Los días de Nicolás Maduro como dictador de Venezuela se agotan mientras se acomodan todas las piezas para que el pueblo venezolano deje atrás esos tiempos aciagos en donde se autoexiliaron del país más de nueve millones de habitantes en búsqueda de paz y oportunidades de trabajo y mejora en la calidad de vida.

La irrupción de Hugo Chávez y luego de Maduro significó un duro golpe para los derechos humanos de la población que tuvo que padecer la represión, el autoritarismo y una asfixiante crisis económica que le pegó a todos, menos, a los cobijados por el régimen autoritario.

Las desapariciones de venezolanos inconformes con el gobierno representan una cifra negra que, a la fecha, nadie sabe a ciencia suerte de cuantos cientos de miles estamos hablando y que se perfilarán hasta encontrar un número exacto cuando regrese la democracia.

El premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado es un reconocimiento otorgado del mundo democrático a una ciudadana que es el ejemplo de la represión que han sufrido los venezolanos en los últimos 13 años y que aún en estos tiempos corre el riesgo de ser asesinada y por ello su salida subrepticia de su país para llegar a suelo noruego apoyada por el gobierno de Estados Unidos.

La líder de la oposición venezolana y actual ganadora del Premio Nobel de la Paz, aseguró que la tiranía en su país acabará muy pronto y que tiene esperanza de que Venezuela será libre para poder dar la bienvenida a todos sus paisanos que, como ella, han tenido que huir del país.

La activista advirtió que Venezuela ya ha sido invadida de agentes rusos, iraníes, grupos terroristas y narcotraficantes, por lo que es un argumento falaz señalar que las fuerzas militares de Estados Unidos sean visto como invasores y no como los salvadores de los venezolanos.

En este contexto, la presidenta Sheinbaum se ha colocado una vez más del lado equivocado de la historia al apoyar a Nicolás Maduro y no a la galardonada con el Premio Nobel de la Paz.

Una vez más, la mandataria mexicana desperdició la oportunidad de felicitar a una mujer valiente que resistió estoicamente la represión del régimen, para defender a un gobierno populista de izquierda alineado a las dictaduras de la región.

Se abstuvo de felicitarla y con ello dejó pasar una oportunidad dorada en el reconocimiento de la defensa de los derechos humanos en el orbe.

El presidente Donald Trump ya amenazó a que después de la caída de Nicolás Maduro, seguirá Petro de Colombia y luego, los gobiernos que apoyan a los narcoterroristas.

La lucha de vencidas entre las fuerzas imperantes en la geopolítica en el mundo, han encontrado en territorio venezolano el campo de batalla perfecto para enfrentarse en detrimento de la población venezolana.

Luego de la incautación del buque petrolero venezolano por parte Estados Unidos, siguió las sanciones a tres sobrinos de Maduro y a seis empresas.

Como se aprecia, las hostilidades van en aumento para quitar al todavía presidente venezolano y ello, no solo prende las alertas en la región, sino en todo el mundo.

Se vislumbra que a fin de año ocurra el cisma en Venezuela con la caída de Maduro y el restablecimiento de la democracia y ojalá que la transición sea pacífica con la expulsión del sátrapa.

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.