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Desde San Lázaro. Ya salió de la madriguera. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

11 Dic 2025
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Desde San Lázaro. Ya salió de la madriguera. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/lopezobrador_

El contenido del texto que importa, lo relevante es que el gran Tlatoani López Obrador dice que escribió otro libro y ello es motivo suficiente para que su hermano, no de sangre, Adán Augusto López Hernández, abriera la chequera para desembolsar unos cuantos pesos para él, se habla de 7 millones 839 mil pesos para comprar 17,420 ejemplares, mismos que regaló a cada uno de los integrantes de la bancada de Morena en el Senado.

El hecho no pasaría del anecdotario, sino fuera porque ese volumen de recursos no corresponden a los ingresos de un senador de la República con notarias y ganado, aunque para un miembro prominente de la 4T que ha estado señalado como huachicolero fiscal  y comparsa del grupo criminal de la Barredora que comandaba su subalterno, Hernán Bermúdez (hoy aparentemente recluido en el penal del Altiplano) ex secretario de seguridad pública cuando Adán Augusto era gobernador de Tabasco; es como quitarle un pelo a un gato de angora.

Si alguien puede gastar más de 7 millones de pesos en la compra de libros para regalarlos, habla de una gran fortuna que, sin duda fue construida al amparo del poder público y por supuesto de su hermano putativo, Andrés Manuel López Obrador.

Hablar del contenido de “Grandeza” sería tiempo perdido, tanto en la lectura como en el comentario, lo relevante del caso es que este libelo le servirá de pretexto a AMLO para recorrer el país con el pretexto de presentarlo a los mexicanos, pero que, en realidad, será para apuntalar su proyecto y hegemonía política por encima de cualquier miembro de la 4T, incluyendo a la presidenta de la República.

Los meses de octubre, noviembre y diciembre fueron los peores meses de la gestión de la mandataria, ya que además del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo y las subsecuentes manifestaciones, tanto de la generación Z como de campesinos, agricultores, transportistas, ocurrió el destape de la cloaca relativa al  huachicoleo fiscal que involucró a altos mandos de la Marina y al propio Adán Augusto López Obrador.

Como respuesta del obradorato para contener la crisis, tuvo que salir de su madriguera AMLO para respaldar a su discípula y “defender la democracia”, lo que representó una enorme falta de respeto a la presidenta de México, ya que dejó al descubierto el papel que juega ella en el proyecto político de AMLO.

Primero muerto que dejar que la oposición acceda al poder, por ello el tabasqueño está dispuesto a romper su palabra de retirarse de la vida política después de su gestión con tal de impedir que se pierdan las elecciones intermedias de 2027.

El temor del oficialismo es muy grande, tan grande como la reaparición de AMLO y del embate contra los opositores con todos los instrumentos del Estado.

La manifestación de acarreados del pasado sábado es parte de ese temor que tiene la 4T por perder las elecciones intermedias que pudiera causar en el 2030 la entrega de la presidencia de la República a la oposición.

Por supuesto, el poder acumulado por parte de la Jefa del Ejecutivo Federal es tan inmenso que impide el piso parejo para llevar a cabo unas elecciones equitativas y transparentes, pero esta situación no importó en tiempos del PRI cuando en el 2000, luego de siete décadas en el poder,  tuvo que reconocer la victoria del panista Vicente Fox.

En contraparte, el PAN y el PRI no viven sus mejores momentos y ello le facilita al oficialismo su permanencia en el poder.

El tricolor está al borde la extinción y el PAN ha perdido la brújula con Jorge Romero, quien no atina articular una buena estrategia política para granjearse las simpatías del electorado.

MC a quien todavía muchos consideran como parte del bloque opositor, juega su propio juego en un claro amasiato con Morena.

El peor enemigo de Morena está en sus filas y esa lucha fratricida por el poder será la causa de la debacle.

Desde luego el ejercicio del poder ya como gobierno, desgasta de forma significativa a Morena y también por los innumerables casos de corrupción que prevalece en los cuatroteros.

Si no fuera porque las agencias de inteligencia y control de drogas de Estados Unidos tienen en la mira a los funcionarios políticos mexicanos coludidos con el hampa y en particular con los narcoterroristas, no habría posibilidad de enterarnos de los escandalosos casos de corrupción como el huachicoleo fiscal que abrió un hoyo a las finanzas públicas por más de 600 mil millones de pesos.

 No hay que olvidar que Los Mayitos y el mismo Mayo Zambada, testigos protegidos de la fiscalía de Estados Unidos, han abierto la boca para denunciar a sus cómplices de la 4T lo que pone más nervioso a López Obrador.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.