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Desde San Lázaro. Gasolina para prender al campo mexicano. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

04 Dic 2025
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Desde San Lázaro. Gasolina para prender al campo mexicano. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/LauraBruges

Con decenas de tractores afuera de San Lázaro, los diputados del oficialismo aprobaron las  reformas a la Ley de Aguas Nacionales y a las que expide la Ley General de Aguas, en términos de la iniciativa envida por el Poder Ejecutivo y aunque se le hicieron más de 50 cambios, la realidad es que a nadie ha dejado conforme el mamotreto final.

Afuera del Palacio Legislativo, se imponen los bloqueos y las protestas; adentro, los legisladores de Morena, PT y PVEM, ignoran a los inconformes provenientes de varias entidades del país.

No se entiende la prisa que tiene la 4T, ya que en lugar de legislar con una debida ponderación que lleva tiempo para buscar el mayor de los consensos, prefieren engañar a los campesinos y productores con una supuesta apertura pero que, en realidad, se aprobó el nuevo ordenamiento a espaldas de los usuarios del agua que son millones, pues se trata de un trinomio; agua, tierra y alimentos, tal como lo señaló la presidenta de la Cámara Baja, Kenia López Rabadán.

El Ejecutivo Federal  impulsa esta ley que elimina la certeza jurídica en las concesiones y criminaliza a los trabajadores del campo: “Castiga al campo mexicano, criminaliza a los trabajadores, porque hoy en día tendrán sanciones y seguirá teniendo sanciones ya de carácter penal y han ampliado el catálogo. Pone en riesgo a la industria y al comercio y por supuesto a los municipios y organismos operadores”, advirtió el diputado Paulo Martínez.

En la misma línea discursiva se ubica, Eraclio Rodríguez, dirigente del Frente Nacional para el Rescate al Campo Mexicano, quien amenaza con movilizaciones en todo el país para frenar el albazo legislativo del oficialismo.

“Faltan que se reconozcan los pozos ganaderos que existen en todo el país. En el  caso de Chihuahua hay 16 mil pozos y son pozos que no afectan el acuífero”, informó el líder.

En realidad, son innumerables temas en torno a la ley en cuestión que se pasarán por alto con la aprobación exprés de la nueva Ley de Aguas.

Están, por ejemplo, los pozos para uso agrícola, cuyo costo es por arriba de los 10 millones de pesos y que, ahora con el nuevo ordenamiento, se busca prohibir que se transmitan o hereden los derechos de concesión.

Veremos al final del proceso legislativo en ambas Cámaras cómo queda la Ley de Aguas, aunque no se necesita tener dones de pitoniso para aseverar que será gasolina que prenderá al campo mexicano.

Entre los bajos precios de garantía al maíz, los escasos apoyos al campo por parte del gobierno de AMLO-Sheinbaum, la nueva Ley de Aguas y la pobreza extrema y marginación que prevalece en este sector,  se alborota a los campesinos y productores de alimentos y ello, de suyo, necesariamente, recuerda el origen de la revolución mexicana.

El totalitarismo con su brazo represivo se apresta a aquietar a los revoltosos. Si no me cree estimado lector, tan solo hay que esperar algo de tiempo para que ello ocurra.

Luego de las mesas de trabajo en la Segob, de Rosa Icela Rodríguez, y en la Cámara de Diputados, no se han apaciguado los ánimos entre los productores agropecuarios, al contrario, las protestas han subido de tono y escalarán en varios estados.

Hay que recordar que la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados se reunió  con  productores agropecuarios representantes de 11 estados de la República, de donde surgieron múltiples inquietudes que, a decir de Kenia López, se sumaron a las  50 modificaciones anunciadas en días pasados, lo cual es una falacia.

En lugar de tomar más tiempo, incluso para hacer una consulta nacional sobre la Ley de Aguas, el tema lo amerita, el oficialismo decide acelerar el proceso legislativo de aprobación, sin medir las consecuencia  y el impacto que tendrá tal atropello en la gobernabilidad.

La tan manoseada mentira del oficialismo en torno a la soberanía alimentaria cae por su propio peso, porque es tal el abandono al campo que estamos peor que en tiempos del neoliberalismo.

En la víspera de la inauguración del mundial de Futbol en la capital del país, se complica el escenario político-social con diversos sectores de la población inconformes por la actuación del gobierno federal y local en diversos temas como es precisamente la desatención al campo y el uso faccioso del derecho al agua.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.