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Desde San Lázaro. Farsa en la elección de Godoy. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

03 Dic 2025
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Desde San Lázaro. Farsa en la elección de Godoy. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/

La nota no es si lo dardos están cargados en favor de Ernestina Godoy para ser la nueva Fiscal General de la República, sino, por qué se tiran al suelo, en primera instancia, 42 candidatos más a ocupar este cargo y luego en la lista decantada por el Senado, 9 suspirantes que se quedarán sin hueso alguno porque la decisión ya estaba tomada aun cuando Alejandro Gertz Manero continuaba aferrado al puesto.

Todo es farsa con la 4T, desde la elección judicial acompañada con la música de los acordeones, hasta nombramientos públicos que tienen que pasar por el cedazo del Congreso, federal y local (Bertha Alcalde, como Fiscal de la CDMX) y por aduanas ciudadanas que estipulan las leyes respectivas.

En un país con una clase política de cínicos, todo puede pasar, como la salida de su madriguera de López Obrador en detrimento del mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum, para amenazar que en caso necesario retomará el poder, como si nunca lo hubiera perdido.

De nueve candidatos quedarán tres para que la presidenta elija a su favorita.

El caso no tendría relevancia sino fuera porque la FGR queda en manos de la Jefa del Ejecutivo Federal para fortalecer una presidencia con más poder que sus antecesores, porque tiene el total control de los Tres Poderes de la Unión, de organismos autónomos como la CNDH en donde despacha una Piedra cuatrotista, por supuesto, de las fuerzas armadas y todos los organismos públicos que fungían como contrapeso al Ejecutivo Federal.

Con la SCJN, la nueva Ley de Amparo y la FGR, la autocracia se consolida para evitar perder el poder, ya que a los adversarios políticos serán tratados como delincuentes, (remember el Cártel Inmobiliario) al judicializar sus casos como ya sucedido contra periodistas, medios de comunicación, dueños de ellos y por supuesto, integrantes del PAN, PRI y MC).

La dupla judicial se ha cerrado en favor del autoritarismo, primero con una Suprema Corte plegada totalmente a los designios de la presidenta y ahora se cierra la pinza con Ernestina Godoy al frente de la Fiscalía General de la República.

Tener bajo la égida presidencial a la FGR es vital para judicializar los casos de interés político para el obradorato, ya que con Gertz Manero ello era imposible, sobre todo cuando el propio funcionario tenía una agenda propia cargada de filias y fobias personales que pretendió solventar a su conveniencia.

Ahora que están cantando los Chapitos ante las Cortes de Estados Unidos, seguramente se profundizan los expedientes de servidores públicos mexicanos que estuvieron coludidos con el Chapo Guzmán y su familia y ello, mantiene la espada de Damocles sobre la 4T, no obstante, de gozar de impunidad judicial en México.

Si alguien supone que con la FGR y la SCJN será imposible llevar a tribunales, por ejemplo, a AMLO o algún familiar suyo, pues está totalmente equivocado ya que el gobierno de Donald Trump tiene perfectamente identificado a los personajes que hicieron posible el incremento exponencial del trasiego de drogas sintéticas, en especial el fentanilo, hacia Estados Unidos y ello pasa, por el gobierno de López Obrador.

A unas horas de que la presidenta Sheinbaum elija a Ernestina Godoy y con ello iniciar la persecución judicial contra los adversarios políticos, los panistas, priistas y emecistas, están dormidos en sus laureles, esperando que por un milagro no sean implicados en serios delitos, como lavado de dinero, delincuencia organizada y desvió de recursos públicos, entre otros.

Tanto Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, como Jorge Romero, líder del PAN, están entre los primeros nombres que tiene Ernestina Godoy para ponerlos en la barandilla de los acusados.

De igual manera, se alista todo el operativo para cercar a Ricardo Salinas Pliego a quien, con el pretexto del impago de sus impuestos, serán embargadas varias de sus empresas y enfrentará un juicio desigual sin ninguna posibilidad de que alguna instancia judicial del país lo pueda amparar.

Desde luego, el empresario se ampara en que se trata de una persecución política y de una cacería de brujas por ser incómodo al régimen y elle le abrirá las puertas de las democracias del mundo.

La 4T está de plácemes por la victoria pírrica de cooptar a la FGR, aunque no repara que esos manazos del autoritarismo provocan el alejamiento de inversiones privadas y recelo en la renegociación del T-MEC.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.