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Desde San Lázaro. Asesinato, mentiras y burlas. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

22 Oct 2025
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Desde San Lázaro. Asesinato, mentiras y burlas. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/vaniadelbien

Entre las acusaciones de trabajadores  disidentes del  Sistema Anticorrupción contra Adán Augusto por un desvió de 800 millones de pesos cuando fue gobernador de Tabasco, el  pádel de Cuauhtémoc Blanco;  el asesinato de un balazo en la cabeza, previa tortura,  del líder limonero de Apatzingán, Bernardo Bravo Manríquez;  la licencia de Noroña y el  aviso de la secretaria de Energía, Luz Elena González, sobre  nuevas inversiones por un monto de 7 mil 140 millones de dólares en campos estratégicos,  , pasa otra semana con sucesos sangrientos, otros chuscos, algunos contradictorios y los más, con violaciones al orden constitucional.

En un suceso de gran impacto mediático en el mundo, se convirtió  el asesinato del líder limonero Bernardo Bravo, quien corrió la misma suerte de su padre, ante la vista impasible del gobierno federal, el estatal, comandado por Alfredo Ramírez Bedolla y  municipal, todos de corte morenista, lo que representa  otra señal ominosa de que el gobierno mexicano es incapaz de garantizar la vida de los ciudadanos y no solo de aquellos que se enfrentan al crimen organizado, sino de cualquier persona que tiene la mala suerte de cruzarse con algún delincuente que se siente con todo el derecho de privarle  de la vida, porque sabe que su crimen quedará impune.

La normalización de la violencia, habla de un gobierno rebasado y sometido por los criminales que ratifica la versión del gobierno estadounidense de que en México dominan en buena parte del territorio nacional.

En otro asunto, la secretaria de la Sener, Luz Elena González, parece que vive en otro país que no es México, ya que a cada rato anuncia inversiones millonarias del capital privado en el ámbito de la energía  sustentable, pero ignora que loa inversionistas no acudirán a su llamado mientras prevalezca la incertidumbre por la política arancelaria de Donald Trump y por un estado de derecho endeble en donde el gobierno tiene toda las canicas para someter a los empresarios cuando haya una controversia en torno, por ejemplo,  al pago de impuestos o de expropiaciones con sustento en “visiones estatistas de interés público”.

Ante un litigio contra el Estado, no habrá juez federal que dé la razón a los privados y menos, la figura del amparo los protegerá porque ahora está diseñado para proteger al Estado y no a los ciudadanos.

Quiero ver cuántos de esos proyectos se cristalizan y cuántos de esos 7 mil, 140 millones de  dólares ingresarán realmente al país al término del sexenio.

El mentiroso por su boca muere y así ocurrirá en este tema. El tiempo nos lo dirá.

Las declaraciones quedan grabadas y ante ello no habrá pretexto alguno.

En otro tema, cabe mencionar el hartazgo de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum fue más que evidente cuando le preguntaron sobre el caso del diputado irresponsable Cuauhtémoc Blanco que pasó lista en una sesión semipresencial, jugando pádel y con ello mostró su desdén hacia el trabajo legislativo; además de la licencia temporal que solicitó el senador Gerardo Fernández Noroña para asistir a Palestina  para apoyar la causa,   con un boleto de avión que le regaló, a decir del legislador, el gobierno de Emiratos Árabes Unidos

Ambos legisladores morenistas son el prototipo de la deshonestidad,  de la farsa y el simulacro, toda vez que cobran un salario como representantes populares sin desquitarlo y lo más grave es que se pasan por el arco del triunfo  las leyes que regulan el comportamiento de los servidores públicos: El exfutbolista al desdeñar su responsabilidad al privilegiar una actividad lúdica en vez de la tarea legislativa; y el otro, al ignorar que cualquier regalo que reciba un servidor público que rebase dos salarios mínimos debe rechazarlo so pena de recibir   sanciones que, incluso, ameritan  castigos de orden penal.

Si es verdad la versión de NOROÑA  de que se trata de un presente (un boleto de avión que cuesta más de cien mil pesos) de un gobierno extranjero y que ya lo aceptó, pues implícitamente reconoció  que es un TRANSGRESOR DE LA LEY  y por ello, tanto la Auditoria Superior de la Federación en donde cobra como director General  el cuasi morenista David Colmenares, como  la FGR, deben tomar cartas en el asunto.

Sigue la mata dando con la desacreditación cotidiana del oficialismo.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.