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Desde San Lázaro. A la oposición no le conviene el rompimiento AMLO-SHEINBAUM. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

07 Oct 2025
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Desde San Lázaro. A la oposición no le conviene el rompimiento AMLO-SHEINBAUM. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/Claudiashein

A quién le conviene que Sheinbaum rompa con AMLO, pues  no a la oposición,  porque el gobierno desastroso que hizo el tabasqueño le está pasando factura a su sucesora lo que implica que tarde que temprano la población emitirá su voto de castigo.

Mientras no se deslinde, los activos y pasivos de su antecesor se cargarán a la cuenta de la actual Jefa del Poder Ejecutivo Federal.

A quienes no les conviene que rompa Claudia con Andrés, es a esos pillos que les urge mantener el manto protector para no caer tras las rejas y que, curiosamente, militan en las filas de Morena.

El domingo volvió a insistir la mandataria que contrario a los deseos de la oposición, ella no romperá con López Obrador, al tiempo de alabarlo hasta el grado de mostrar reconocimiento y lealtad, sin embargo, se tienen que considerar  diversos aspectos de las contradicciones que existen entre el discurso y la aplastante realidad en donde es evidente que no soporta a varios de sus compañeros como el mismo Adán Augusto López (hermano de AMLO), incluso, en  el  discurso pronunciado en la plaza principal del país, repudió la corrupción y la simulación en clara alusión a varios de sus correligionarios  que estaban presentes en la plancha del zócalo capitalino.

Si hay una ruptura en la cúpula de la 4T se fortalecería la gestión de la presidenta, sin embargo ello, no va ocurrir por lo menos hasta el 2027 y no porque no quiera la doctora, sino porque son demasiados riesgos que implica proceder contra un pez gordo porque  en un efecto dominó, caerán  otros, hasta llegar al mismísimo López Obrador, eso sin considerar que la cloaca destapada ensuciaría a todo el obradorato.

Por lo pronto, los temas del huachicoleo fiscal, La Barredora y otras trapacerías que se hicieron al amparo de López Obrador, se mantendrá en los niveles que están ahora, sin proceder contra las cabezas de estos escandalosos casos de crimen y corrupción, sino que se quedarán con la detención de Hernán Bermúdez, ex titular de Seguridad Pública de Tabasco,   empresarios y los sobrinos del ex secretario de Marina del anterior sexenio, Rafael Ojeda y párele de contar.

La idea es darle vuelta al asunto con cortinas de humo y fuegos artificiales que se lanzan todas las mañanas  desde Palacio Nacional.

Veremos que tanto aguanta la presidenta, sobre todo cuando los gringos están pendientes de sus acciones contra los narcoterroristas mexicanos que atentan contra la seguridad interior de Estados Unidos.

 

AGENDA COMPLICADA  EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS

El presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, afirmó que se prevé que esta semana sea intensa para la Cámara de Diputados, ya que se espera que llegue la minuta del Senado sobre la Ley de Amparo “que nos toca a nosotros como Cámara revisora ratificar o enmendar”.

El  Pleno de la Cámara Baja  se ocupará de discutir y, en su caso, aprobar la Ley Aduanera, y empezar a revisar todo el Paquete Económico desde la Ley de Ingresos que debe estar aprobada antes del 20 de octubre, para después continuar con el Presupuesto de Egresos.

 Además, está  la Miscelánea Fiscal, el Código Fiscal de la Federación y otras normas que se modifican como la Ley de Aguas, la Ley Orgánica de la Armada y la Ley de Salud que está en comisiones.

 Como se aprecia son temas delicados que requieren sensibilidad política y social, ya que, por ejemplo, en el caso de la retroactividad de la Ley de Amparo afectaría los derechos humanos de todos los mexicanos, por ello, señaló Monreal  que le darán el tiempo que establece la ley para la discusión en comisiones. “No vamos a alterar ningún plazo y vamos a continuar actuando con responsabilidad en el tema de la Ley de Amparo que nos ocupa”. 

 Monreal Ávila recalcó que se cuidará mucho el aspecto de la retroactividad y obedecerán la Constitución en la que se establece que a ninguna ley se le puede dar efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna. 

 “Vamos a cuidar los principios constitucionales, pero esperamos que este día nos llegue la minuta y que no haya ninguna otra variante que pueda generar más distorsión y más polémica en el proceso legislativo que estamos viviendo. Aquí estaremos atentos para cumplir estrictamente con la Constitución y la ley, pero sobre todo para servir al país y para servir a los ciudadanos”, añadió.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.