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Desde San Lázaro. SEMARNAT sin presupuesto suficiente y con las manos atadas. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

08 Oct 2025
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Desde San Lázaro. SEMARNAT sin presupuesto suficiente y con las manos atadas. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/aliciabarcena

La reciente comparecencia de Alicia Bárcena, titular de la Semarnat, ante diversas comisiones de trabajo de la Cámara de Diputados, con motivo del análisis del Primer Informe de Gobierno de la presidenta de la República, develó el grave problema que tiene esa dependencia para cubrir sus objetivos básicos por carecer de los recursos presupuestarios para revertir el daño ambiental que se recrudece año con año en México.

No obstante, los compromisos emitidos por la 4T en torno a la defensa del medio ambiente, la realidad es que, si no se acompañan de los recursos presupuestales etiquetados, pues suena a pura demagogia

Los cuestionamientos de los diputados de oposición en torno a la problemática ambiental pusieron el dedo en la llaga particularmente en temas como acciones climáticas, estrés hídrico, transición de combustibles fósiles a energías limpias, cuidado de los ecosistemas, economía circular, daños ecológicos y presupuesto.

El diputado Víctor Samuel Palma César (PRI) mencionó que no basta con reconocer los daños ecológicos tras varios años, e indicó que, en abril del 2025, el Gobierno Federal admitió públicamente los impactos y prometió planes de restauración y reforestación, pero “hasta ahora no existen fechas, presupuesto ni responsables claros”.

Por el mismo grupo parlamentario, el diputado Noel Chávez Velázquez aseguró que quienes son los primeros respondientes en las entidades federativas son las delegaciones de Semarnat, pero lamentó que “están muriendo de inanición, ya que apenas el presupuesto les alcanza para pagar la renta del edificio donde están”. Por ello, cuestionó por qué las delegaciones de esta institución en los estados no cuentan con los recursos suficientes para su adecuada operación. 

El diputado Miguel Ángel Sánchez Rivera (MC) lamentó que el presupuesto para la Semarnat haya sufrido una reducción de más del 36 por ciento entre 2024 y 2025, y “con una reducción más para 2026 no se puede tener una agenda ambiciosa, ya que los recursos se recortan año con año”. México necesita instituciones fuertes, con presupuesto suficiente, con políticas basadas en ciencia y con derecho a un medio ambiente sano que sea palpable para los ciudadanos.

Estamos ante una de las peores crisis ambientales de la historia, pero con gobiernos que no les importa.

Para el diputado Fidel Daniel Chimal García (PAN) México enfrenta una crisis ambiental silenciosa pero profunda, ya que en los últimos años este sector y sus instituciones se han debilitado por recortes presupuestales. Lamentó “que se presuma liderazgo ambiental ante la ONU y aquí adentro se reducen los recursos para proteger los ecosistemas.

Para no ir tan lejos, en el pasado sexenio todas las ocurrencias de AMLO relativas a la construcción de mega obras, carecieron de los estudios de impacto ambiental como el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas y ello provocó gran daño ecológico en el sureste del país.

La misma Alicia Bárcena reconoció que el Tren Maya tiene siete tramos de vía férrea con 28 obras asociadas, en donde se han supervisado los permisos y, en su caso, regularla para tener condicionantes que ayuden a cuantificar las zonas de reforestación que se debe hacer para compensar este proyecto. “Estamos conscientes que en el tramo cinco hay una afectación a las ocho cavernas y cenotes que ahí se encuentran. Hemos trabajado para que se hagan los trabajos de limpieza y retiro del concreto”.

La declaración es valiosa sobre todo cuando AMLO repetía hasta el cansancio que la construcción del Tren Maya no se derribaría ni un solo árbol, empero, en la realidad este elefante blanco devastó todo a su paso.

Ahora, con Claudia Sheinbaum y su proyecto de trenes, existe el compromiso de que serán eléctricos.

Las reformas a la Ley de Amparo que se cocinan en la Cámara Baja si se aprueba la retroactividad y algunos puntos que lesionan a los colectivos de la sociedad que han tramitado diversos amparos para proteger el medio ambiente, sería un grave retroceso e impactaría precisamente en preservar la justicia ambiental.

La titular de Semarnat recordó que México signó el acuerdo de Escazú que es el único a nivel internacional que protege a los defensores ambientales; por lo tanto, al preguntarle sobre el “interés legítimo” y si se dará o no curso a los “intereses difusos”, respondió que en el fondo el medio ambiente forma parte de intereses difusos. 

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.