Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Desde San Lázaro. El desabasto y las rutas de salud. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

21 Ago 2025
268 veces
Desde San Lázaro. El desabasto y las rutas de salud. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/Claudiashein

Será el sereno, pero a casi de un año de la gestión de la presidenta Sheinbaum, todavía prevalece el desabasto de medicamentos, no obstante que, recién arrancado el actual sexenio, prometieron que en unos meses estaría resuelto el problema que ha afectado a los más vulnerables como son los niños con cáncer y otros pacientes con enfermedades mórbidas, bueno ahora se anuncia con bombo y platillo el programa denominado Rutas de la Salud que abastecerán 15 millones de medicamentos e insumos a 8 mil unidades médicas del IMSS Bienestar.

Ojalá que ahora si se cumpla con la promesa abastecer los fármacos para la derechohabiencia del IMSS, del ISSSTE y  por supuesto a la población abierta que de acuerdo al Inegi, más del 45%  de  los mexicanos carecen del apoyo del Estado en materia de salud.

Hace dos semanas se realizó una manifestación en la capital del país, organizada por la asociación civil Nariz Roja que preside Alejandro Barbosa y que atiende a niños con cáncer, para demandar los medicamentos necesarios para atenderlos de este mal, sin embargo,  la respuesta de la presidenta a este reclamo fue el desdén y la burla, ya que en lugar de ser empática con la población infantil afectada, se dedicó a denostar la protesta porque  “la encabezó Margarita Zavala”, cuando ella y otros políticos marcharon con los contingentes en franca solidaridad.

“La presidenta Sheinbaum quiere desviar la atención de la marcha con la asistencia de Margarita Zavala. Si nos demuestra que la diputada encabezaba la marcha como mencionó, cerramos la asociación y pedimos disculpas públicas, pero si ella mintió que acepte el desabasto y se disculpe con todos los participantes entre ellos niños con cáncer y sus familias, ya basta de politiquerías y que busquen como no aceptar sus errores y su irresponsabilidad”, escribió Nariz Roja en su cuenta de X.

Mientras no se reconozca el problema de desabasto de medicamentos en toda  su magnitud, no habrá poder humano que sirva para resolverlo.

Hay que recordar que la austeridad franciscana impuesta por AMLO afectó a todo el sector salud, a grado tal que en muchas clínicas públicas y hospitales  no había ni aspirinas y menos el personal médico suficiente para atender a los pacientes.

El problema sigue vigente en el actual gobierno, ya que el sector salud en su conjunto se vio afectado por una reducción del presupuesto para este año, del orden del 12.2 por ciento y lo más grave es que la demanda de la población ha aumentado y no solo por el crecimiento demográfico, sino porque existen enfermedades que tienen niveles de epidemia como la diabetes, hipertensión y por supuesto el cáncer, tan solo por citar algunos de los padecimientos que aquejan a los mexicanos.

Las llamadas enfermedades de la pobreza como la desnutrición, se mantienen en aumento ante el silencio de las autoridades.

Vamos de fracaso en fracaso en materia de salud y no solo hablamos de la desaparición del Seguro Popular para dar paso al Insabi que solo sirvió para dos cosas, para quebrar el sistema de salud para la población y para enriquecer a los funcionarios que lo encabezaron; sino de las ocurrencias de AMLO como la Megafarmacia o su criminal mentira más pronunciada relativa a este sector; “tendremos un sistema de salud como Dinamarca o mejor”.

Ufana, presumió la Jefa del Ejecutivo Federal en la presentación de las Rutas de Salud que  “A partir de hoy entra este nuevo proceso de distribución de medicamentos que cubrirá a todas las clínicas y hospitales del país y con ello se abatirá el desabasto de medicamentos e insumos”.

Veremos, dijo un ciego, sin ahora si le atinan, porque la solución parece más una suerte de ruleta para encontrar la solución, que medidas inteligentes diseñadas para resolver este problema que se agudizó con los gobiernos de la 4T.

Presumen de que varios millones de mexicanos ya no son pobres, merced a los datos del Inegi, que apenas está aprendiendo como evaluar la pobreza, ya que está función era del Coneval, que por cierto,  desaparecieron por su postura incomoda al gobierno por tener la criminal actitud de señalar la verdad.  

En las próximas semanas sabremos que tanto coadyuvan las rutas de salud para resolver el desabasto, lo que estamos seguro, es que cualquier programa de gobierno que no es apoyado con el presupuesto etiquetado correspondiente, es tan solo demagogia y por lo que se aprecia en los criterios del Paquete Económico para el próximo año, serán migajas los aumentos que se plantean para el sector salud.

El tema está politizado y estigmatizado desde el poder, así que, por desgracia, no se cristalizarán  los resultados tan ansiados por todos en materia de desabasto de medicamentos.

Pensamos que la presidenta iba a ser diferente a su antecesor en este tema, pero ya vimos que es una versión recargada del tabasqueño.

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.