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Como veo, doy. Envían a López-Gatell a la OMS ¿Exiliado? Por: Jorge Luis Galicia Palacios Destacado

07 Jul 2025
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Como veo, doy. Envían a López-Gatell a la OMS ¿Exiliado? Por: Jorge Luis Galicia Palacios Imagen tomada de: https://x.com/HLGatell
  • Envían a López-Gatell a la OMS ¿Exiliado?
  • Familias mexicanas lo esperarán en México con el tema Covid-19.

Muchos se preguntan ¿Qué tendrá el tal Hugo López-Gatell?, a quien, con estudios de médico internista, epidemiólogo, investigador y profesor, en el sector salud el gremio médico no lo quiere o al menos muy pocos quisieran tenerlo de cerca como compañero de trabajo y ni se diga del ámbito de la función pública, sus cartas credenciales dejan mucho que desear.

La pregunta obedece a que el ex subsecretario de salud en los tiempos del Covid-19, pese a sus pésimos resultados en atención de la pandemia, hoy es noticia nuevamente, ya que, con ese pasado de pocos amigos y peores resultados como subsecretario, en el ambiente informativo un nombramiento en su persona ocupa primeros espacios al ser designado como representante de México ante la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No obstante que se trata de un encargo público del gobierno mexicano en el exterior, el mismo no requiere de la aprobación del senado de la república, sin embargo, el nombramiento per se ha puesto en la palestra mediática al controvertido López-Gatell y desde las redes socio digitales nos recuerdan su pobre y negligente actuación durante la pandemia que dejó más de 800 mil muertes en México, colocando a nuestro país en el penoso cuarto país con más fallecimientos a nivel mundial, eso sin que exista una lista de los registros reales de defunciones por dicha causa pero sí se cuenta con el registro puntual de los medios de información de quien en momentos tan críticos restó importancia al uso de cubrebocas, cuestionó la utilidad de las pruebas diagnósticas masivas y rechazó vacunar a niños como requisito para regresar a clases, y el causante de todo ello tiene nombre y apellido: Hugo López-Gatell.

Entonces, regresando a los cuestionamientos, los usuarios de las redes sociodigitales preguntan y vuelven a preguntar ¿Qué merecimientos tiene el también llamado doctor muerte como para ocupar una cartera a nivel internacional?, la respuesta a dichos cuestionamientos parecer asomarse en una hipótesis muy sencilla, también expuesta públicamente en el ciberespacio, “es mejor un exilio disfrazado, que un colaborador cercano con un negro pasado y mucho ruido alrededor”.  

Pues sí, se va a la OMS el doctor Gatell, se lleva con él, tal vez, un equipaje y ropa suficiente para estar en el cargo asignado, que dura cuatro años, lo que nunca se podrá llevar son esos miles de expedientes que siguen y seguirán abiertos en la memoria de muchas familias que perdieron a un familiar, un amigo o un conocido en los tiempos del Covid, que también son los tiempos de negligencia del Doctor López-Gatell.

LAS CARTAS HABLAN. - Más parecido a la pena que al orgullo, un escueto comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores dio cuenta del nombramiento antes referido en apenas dos párrafos, en cuya cabeza de nota informó de una “nueva designación en la Misión Permanente de México ante los Organismos Internacionales en Ginebra, Suiza.”

Un segundo párrafo dice lo siguiente: “El Dr. López-Gatell participará con la representación de México en los trabajos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como en otros programas especializados del sistema de Naciones Unidas en materia sanitaria que tienen su sede en Ginebra.”

Cabe precisar que la OMS fue creada en 1948, y México es miembro fundador y fue sede de la octava Asamblea Mundial de la Salud en 1955, y, como miembro de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, es el organismo encargado de la salud a nivel mundial. Su objetivo principal es lograr para todas las personas el máximo grado de salud posible, entendido como un estado completo de bienestar físico, mental y social, no solo la ausencia de enfermedades. La OMS trabaja para combatir enfermedades, fortalecer sistemas de salud, y responder a emergencias sanitarias.

VA MI RESTO. - Del párrafo anterior, otra vez la duda ¿qué hará el tal Hugo López-Gatell en la OMS, si no pudo con un problema local? Que conste, es pregunta, pero es un hecho que, aún en el exilio, aquí en México hay muchas preguntas que aún no encuentran respuesta respecto a miles de defunciones por el Covid-19 y tarde o temprano el tal Hugo tendrá que afrontar, y hasta ahí porque como veo doy.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.