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De Cinco Estrellas. La participación de Cabo Verde en la Copa Mundial cautivó a los aficionados al deporte. Por: Victoria González Prado Destacado

13 Jul 2026
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De Cinco Estrellas. La participación de Cabo Verde en la Copa Mundial cautivó a los aficionados al deporte. Por: Victoria González Prado Cabo Verde se ha convertido en el lugar más deseado para visitar.
  • La participación de Cabo Verde en la Copa Mundial cautivó a los aficionados al deporte y transforma al pequeño país en destino deseado para ser visitado 
  • Cancelan la aprobación ambiental del puerto de cruceros de Fiumicino, Italia, proyecto de 600 millones de euros de Royal Caribbean
  • El permiso de viaje ETIAS para entrar a la UE podría retrasarse hasta 2027  

La participación de Cabo Verde en la Copa Mundial de la FIFA cautivó a los aficionados al deporte y también ha transformado al pequeño país atlántico en destino deseado para ser visitado. Análisis reciente de Global Work & Travel, que utilizó datos de Google procesados a través de la plataforma Glimpse, revela fenómeno de exposición global sin precedentes para este archipiélago, impulsado por el desempeño estelar de su selección nacional. 

La cifra es contundente: el interés por pasar vacaciones en el país aumentó 266 por ciento en apenas cuatro semanas. Según los datos, el término de búsqueda ‘Cape Verde holiday’ —nombre tradicional utilizado principalmente por viajeros británicos— alcanzó cerca de 81 mil búsquedas. Este comportamiento refleja cómo millones de personas descubrieron la existencia y el potencial turístico de este país africano motivadas por la emoción deportiva.

 El caso de Cabo Verde demuestra que, a diferencia de los centros turísticos consolidados que aprovechan estos eventos para reforzar su marca, para esta pequeña nación, la Copa Mundial supone cambio de escala. El archipiélago ha logrado captar la atención simultánea de audiencia global, rompiendo el anonimato de los mercados tradicionales. La exposición en medios y redes sociales durante el torneo funcionó como campaña publicitaria masiva y gratuita. 

No hay duda que la pequeña nación africana logró conquistar el corazón de millones de aficionados alrededor del planeta. Cabo Verde junto con su portero estrella, Josimar José Évora Dias, conocido como Vozinha, regresó a casa entre aplausos, caravanas y homenajes después de protagonizar una de las historias más emotivas del campeonato. Aunque el combinado africano quedó eliminado por Argentina en dramático partido que terminó 3-2 en tiempo extra, su desempeño superó todas las expectativas y convirtió al equipo en uno de los grandes protagonistas del torneo.

El conjunto africano disputó por primera vez una competencia de esta magnitud y rápidamente comenzó a llamar la atención por su orden defensivo, disciplina táctica y capacidad para competir frente a selecciones consideradas favoritas.

Lejos de vivir un ambiente de frustración, la selección encontró una auténtica fiesta a su regreso. Cientos de personas acudieron al aeropuerto y posteriormente acompañaron al autobús del equipo por las principales calles de Praia para agradecer actuación que ya forma parte de la historia deportiva del país.

Para Cabo Verde con poco más de medio millón de habitantes, la participación de su selección representó uno de los momentos deportivos más importantes de su historia reciente.  

Más allá de los resultados deportivos, la selección africana logró conectar emocionalmente con millones de personas. Su historia representa el ejemplo de equipo considerado inferior que desafió todos los pronósticos y compitió sin complejos frente a selecciones con mayor tradición.

Es importancia destacar el monitoreo realizado para los potenciales turistas que buscan información. A pesar de que el nombre oficial es Cabo Verde, la persistencia del término tradicional ‘Cape Verde’ sigue siendo fundamental para la estrategia de posicionamiento del país. Las autoridades turísticas ahora enfrentan el reto de capitalizar esta curiosidad, transformando el auge momentáneo de las búsquedas en reservas reales y flujo constante de visitantes a sus playas y centros culturales. 

Este fenómeno turístico reafirma que, en el panorama actual, el deporte de alto rendimiento es una de las herramientas de marketing más potentes a disposición de las naciones emergentes. Mientras los aficionados continúan compartiendo celebraciones y recuerdos del torneo, el nombre de Cabo Verde se ha consolidado en el imaginario colectivo como destino deseable, posicionando al archipiélago de diez islas volcánicas, en el mapa de las próximas vacaciones para miles de personas alrededor del mundo. 

Está situado en el océano Atlántico, a 570 kilómetros de la costa de África Occidental. A pesar de sus fuertes lazos culturales con Europa, por su pasado colonial portugués, Cabo Verde es país soberano e independiente que pertenece al continente africano. Su capital y ciudad más poblada es Praia. Sus habitantes hablan portugués, idioma que se aprende en las escuelas. Sin embargo, la lengua materna y de uso cotidiano es el criollo caboverdiano (driolu) mezcla e portugués antiguo y lenguas africanas. 

¿Qué puedes hacer en Cabo Verde?, los que conocen comentan que el archipiélago es paraíso para los viajeros que buscan playas de ensueño y aventuras extremas. Isla de Sal, epicentro del turismo masivo destaca por la hermosa playa de Santa María y las místicas salinas de Pedra de Lume, donde puedes flotar gracias a la concentración de la sal.

Boa Vista, espectáculo visita gracias a las dunas de arena fina de Vaina y uno de los mejores lugares del mundo para el avistamiento de tortugas marinas. Isla de Fogo, ideal para los amantes del senderismo, ahí está el Pico do Fogo, único volcan activo del país que se eleva a más de 2 mil 800 metros.

Mindelo o Isla de São Vicente, considerada la capital cultural del país, famosa por su vida nocturna, festivales de música y carnaval con vibra brasileña. 

Para llegar a Cabo Verde desde Ciudad de México deberás volar a Europa y hacer escala en Portugal o Madrid que cuentan con conexiones directas al Aeropuerto Nelson Mandela o al Aeropuerto de la Isla de Sal. 

 
Cabo Verde se ha convertido en el lugar más deseado para visitar.

 

***** Tribunal administrativo regional anuló la aprobación ambiental clave para el desarrollo de puerto de cruceros valorado en 600 millones de euros, sembrando serias dudas sobre el futuro de infraestructura estratégica para el sector turístico.

El ambicioso proyecto de Fiumicino-Isola Sacra, impulsado por intereses vinculados a Royal Caribbean Group, sufre revés judicial determinante. El tribunal administrativo regional del Lacio dictaminó la anulación del decreto de evaluación de impacto ambiental, obligando a los promotores a reiniciar desde cero procesos de autorización que se perfilaba como pieza clave para la modernización de los accesos marítimos a la capital italiana.

El origen del conflicto legal reside en discrepancia fundamental sobre la naturaleza del puerto. Los organismos competentes habían clasificado inicialmente el complejo como simple marina turística, a pesar de que la documentación técnica describía operaciones de cruceros a gran escala, incluyendo funciones de puerto base y capacidad proyectada para albergar a más de un millón de pasajeros anuales.

Los magistrados determinaron que, por sus dimensiones y operativa, el proyecto debía regirse bajo el marco legal de los puertos comerciales multifuncionales, que exige estándares de escrutinio ambiental y socioeconómico significativamente más estrictos.

Además, el tribunal cuestionó la idoneidad de que el municipio local actuara como proponente en procedimiento de tal envergadura, subrayando confusión institucional sobre las competencias necesarias para gestionar desarrollo de esta magnitud.

La inversión de 600 millones de euros pretendía convertir la zona adyacente al Aeropuerto Internacional Leonardo da Vinci en puerta de entrada privilegiada a Roma. Al estar situado mucho más cerca del centro urbano que el tradicional puerto de Civitavecchia, el complejo de Fiumicino prometía transformar los flujos de pasajeros y los patrones logísticos del sector de cruceros en el Mediterráneo.

Para Royal Caribbean, la decisión representa obstáculo inesperado en su estrategia de crecimiento regional. Mientras tanto, Civitavecchia consolida su posición como el puerto principal e indiscutible para la región, habiendo invertido recientemente en la modernización de sus instalaciones para atender a los millones de pasajeros que ya transitan por sus terminales cada año.

La anulación es vista como victoria contundente para las organizaciones vecinales y de conservación ambiental que lideraron la impugnación. Estos colectivos argumentaron persistentemente que la construcción a gran escala en el área de Fiumicino-Isola Sacra amenazaba con degradar ecosistemas costeros sensibles y generar niveles insostenibles de contaminación acústica, tráfico y presión urbana.

Por ahora, los promotores del proyecto han indicado su intención de evaluar todas las vías legales, incluyendo posibles recursos o reconfiguración completa del plan para ajustarse a las exigencias judiciales.

No obstante, cualquier intento de retomar la obra exigirá nuevos estudios y rediseños, lo que retrasa indefinidamente la posibilidad de contar con terminal de cruceros a pie de aeropuerto en Roma.

 
Cancelan proyecto de Royal Caribbean en Fiumicino, Italia.

 

***** La puesta en marcha del Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes (ETIAS), el permiso obligatorio para viajeros extracomunitarios exentos de visado que incluirá tasa de 20 euros, podría retrasarse hasta 2027. El posible aplazamiento llega después de las dificultades en la implantación del nuevo Sistema de Entradas y Salidas (EES), que ha provocado importantes retrasos en los controles fronterizos del espacio Schengen.

La Agencia de la Unión Europea para la Gestión Operativa de Sistemas Informáticos de Gran Magnitud (eu-LISA) considera que ya no es visible activar el ETIAS este año debido a los problemas técnicos pendientes y a la prioridad de estabilizar el funcionamiento del EES. Aunque la web oficial del ETIAS mantiene como objetivo el último trimestre de 2026, por lo que es poco probable que entre en funcionamiento antes de 2027.

El ETIAS, similar al sistema ESTA de Estados Unidos, exigirá a los viajeros de alrededor de 60 países exentos de visado —entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia— solicitar autorización   previa en línea, responder a preguntas de seguridad y abonar tasa de 20 euros. La autorización estará vinculada al pasaporte y tendrá validez de tres años, mientras que los menores de 18 años y los mayores de 70 estarán exentos del pago, aunque también deberán tramitarla.

El retraso se produce mientras el sector aéreo sigue alertando del impacto del EES, operativo desde abril de 2026, para registrar digitalmente las entradas y salidas de viajeros de fuera de la UE mediante datos biométricos. Organizaciones como ACI EUROPE, Airlines for Europe (A4E) y la IATA han advertido de las incidencias generadas en numerosos aeropuertos, aunque la Comisión Europea ha descartado suspender el sistema pese e reconocer la existencia de puntos con problemas.

Cuando el ETIAS entre finalmente en vigor, la Unión Europea prevé período transitorio de al menos tres meses durante el que los viajeros podrán solicitar la autorización sin que su ausencia suponga automáticamente la denegación de entrada, siempre que cumplan el resto de requisitos de acceso al espacio Schengen.

 
Muy probable que el permiso de viajes ETIAS para la Unión Europea se retrase.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.