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De Cinco Estrellas. Civitatis celebró el primer Cividay en Ciudad de México. Por: Victoria González Prado Destacado

06 Abr 2026
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De Cinco Estrellas. Civitatis celebró el primer Cividay en Ciudad de México. Por: Victoria González Prado El equipo de Civitatis duranta la presentación.
  • Civitatis celebró el primer Cividay en Ciudad de México, exitoso encuentro de networking
  • Lanzan Mendel Viajes fortalecido con la alianza estratégica Visa, para que ambas empresas impulsen metodologías de pago corporativo

Civitatis celebró el primer Cividay en Ciudad de México, encuentro de networking que contó con la presencia de Andrés Spitzer, CEO de la compañía; Enrique Espinel, Chief Operating Officer y, Juan Rossello, Country Manager de Civitatis en México y Business Development para Estados Unidos y Centro América, quienes compartieron con socios comerciales y clientes. 

La jornada incluyó, por la mañana un recorrido por Xochimilco en las famosas trajineras y más tarde conferencia de prensa y coctel en el que    Andrés Spitzer y tres panelistas junto a operadores mayoristas y agencias de viajes reflexionaron en torno a la industria de actividades y tours, y a la experiencia en el centro del viaje.

México es el segundo mercado más importante para la empresa después de España. En 2025, Civitatis México alcanzó los 2 millones de usuarios, duplicando el volumen en comparación con el año anterior.

“El deseo de viajar es imparable, pero la incertidumbre generada por el contexto geopolítico hace que el viajero priorice el eje Atlántico. En ese nuevo mapa, México se consolida como gran motor de crecimiento global y refugo de certidumbre. No es solo un destino estratégico, es la pieza clave que demuestra que el turismo siempre encuentra nuevos y mejores caminos”, dijo Spitzer.

Civitatis ofrece actualmente más de mil 400 actividades en casi 115 destinos de México, con valoración promedio de 8.9 sobre 10 en opiniones positivas, y avanza de manera constante en el perfeccionamiento de las experiencias previamente curadas, trabajando de forma articulada con entes oficiales de turismo y proveedores locales de cada ciudad y municipio.

Así, la empresa dio a conocer recientemente que México es uno de los tres hubs en Latinoamérica y, Spitzer, detalló que la meta es crecer al menos 30 por ciento durante 2026 a nivel global y que el viajero mexicano use Civitatis para viajar por México y no solo en el extranjero.

“Queremos conseguir que los mexicanos usen Civitatis para viajar en México porque el mercado mexicano lo utiliza para viajar a Europa o Estados Unidos y, al hacer eventos como CiviDay, refuerza la visión que queremos, que es ser empresas locales. Llegamos a Latinoamérica por esa afinidad cultural y fue un salto natural desde España. A mí me gustaría que no seamos considerados la empresa española en México o la empresa española en Brasil, sino que seamos una empresa mexicana en México, una empresa argentina en Argentina”, explicó Spitzer.  

Asimismo, dio a conocer que Civitatis arrancó 2026 con el lanzamiento de su nueva app, herramienta diseñada para ser el compañero de viaje definitivo, introduciendo la sección ´My Trips´, espacio que permite centralizar itinerarios y reservas sin conexión. Esta tecnología no busca reemplazar al ser humano, sin potenciarlo: la app utiliza la IA para personalizar sugerencias logísticas, mientras mantiene el rigor de catálogo curado que garantiza la calidad en cada experiencia”.

De igual forma, durante la reunión también señaló que buscan mantener equilibrio entre innovación y confianza por lo que presentaron la campaña ´Viajar es humano´, respaldada por encuesta a más de 7 mil usuarios. La iniciativa revela que 60 por ciento de los viajeros sigue prefiriendo la planificación humana frente a los algoritmos, motivados por la necesidad de información veraz y contrastada”, comentó.

La venta de experiencias ha dejado de ser complemento para convertirse en palanca estratégica de valor y rentabilidad para las agencias de viajes, aseguraron los miembros de Civitatis.

El CiviDay fue liderado por el equipo operativo de Juan Rossello, en el que se realizaron tres paneles de análisis miembros clave de la industria, entre ellos Gerardo Castañeda de Mundo Joven; Pepus Trauwitz de Pe-Tra Operadora; Alicia Mejía de MexiTours y Pedro Castelán, director de la Oficina de Convenciones y Visitantes de Ixtapa-Zihuatanejo.       

Los panelistas señalaron lo que busca el viajero mexicano desde su perspectiva dentro de cada una de sus empresas o destinos. Mientras que los ejecutivos de Civitatis explicaron el ecosistema para conectar de forma operativa y de distribución, que inicia con el diseño de experiencias en conjunto con los operadores, curación y aplicación de la tecnología para entregar el producto terminado a los viajeros (B2C), distribuidores y agencias de viajes que suman 1.2 millones de viajeros mensuales.

El usuario esta sobrecargado por el exceso de oferta. Ante el caos de opciones, el viajero busca información confiable, por ello la búsqueda de reservas de experiencias online saltó del 17 por ciento en 2019 al 33 por ciento en 2025. Estos viajeros, dijo, concentran 60 por ciento del tiempo del viaje a explorar el destino; hecho que es memorable al concluir su itinerario.


El equipo de Civitatis duranta la presentación. 

 

***** Visa y Mendel, empresa especializada en gasto corporativo, anuncian el lanzamiento de “Mendel Viajes”, plataforma diseñada para transformar de manera integral la gestión de los viajes corporativos.

La solución integra capacidades tecnológicas y financieras en un solo entorno, permitiendo administrar todo el ciclo del viaje: desde la reservación hasta la conciliación, con estándares superiores de eficiencia, visibilidad y control.

Alejandro Zecler, CEO de Mendel, explicó que este lanzamiento lo hacen en alianza con Visa, con la que su compañía impulsa metodologías de pago corporativo más ágiles, seguras y automatizadas, incluyendo la Mendel Travel Card, tarjeta de crédito diseñada específicamente para optimizar los pagos asociados a viajes de negocios, con control en tiempo real y total integración con la plataforma.

“Esta alianza refleja visión compartida: acelerar la digitalización financiera en América Latina y dotar a las empresas de soluciones modernas, escalables y diseñadas para la operación corporativa contemporánea”.

De igual forma Zecler aseguró que la gestión de viajes corporativos se ha consolidado como área estratégica con amplio potencial de optimización dentro de las organizaciones. En la práctica, muchas empresas operan todavía con sistemas aislados, flujos de aprobación manuales y políticas que no pueden ejecutarse de forma automática. A esto se suman conciliaciones contables que requieren varias etapas y alto nivel de intervención operativa, lo que limita la capacidad de análisis, hace más lenta la toma de decisiones y consume recursos de los equipos financieros y administrativos.

La directora de Finanzas de Mendel, Ana María Ponce de León Rojo, dijo que “Mendel Viajes” fue concebida para transformar de manera integral la administración de viajes de negocios, por lo que reúne en un solo ecosistema la reservación de vuelos, hoteles y transporte terrestre; la ejecución automatizada de políticas; gestión digital de solicitudes y aprobaciones; y reportes en tiempo real sobre gastos, itinerarios y actividades de viaje, todo esto conectado a sistema que habilita el flujo operativo y financiero totalmente sincronizado y sin intervención manual.

Es así como, habilita y deshabilita los accesos de usuarios a la plataforma y tarjetas de crédito; asigna presupuestos y configura restricciones de uso; proporciona visibilidad en tiempo real de cada transacción y reporte; configura gráficas de consumo por usuario, presupuesto y categoría; crea tarjetas físicas y digitales ilimitadas; recupera las facturas de manera sencilla; especifica cuándo, cómo y dónde se puede gastar el dinero; y revisa, aprueba y transfiere reembolsos instantáneamente a los colaboradores.

No obstante, Ponce de León, aclaró que solamente dan servicio a empresas privadas, ya que, por políticas internas de riesgo, no tienen permitido trabajar con entidades gubernamentales, así como con empresas tabacaleras o casinos.

La gestión de viajes corporativos se ha consolidado como área estratégica con amplio potencial de optimización dentro de las organizaciones. En la práctica, muchas empresas operan todavía con sistemas aislados, flujos de aprobación manuales y políticas que no pueden ejecutarse de forma automática. A esto se suman conciliaciones contables que requieren varias etapas y alto nivel de intervención operativa. Todo ello limita la capacidad de análisis, ralentiza la toma de decisiones y consume recursos críticos de los equipos financieros y administrativos.

De esta forma, Mendel Viajes se concibe para transformar de manera integral la administración de viajes de negocio. La plataforma reúne en un solo ecosistema la reserva de vuelos, hoteles y transporte; la ejecución automatizada de políticas; la gestión digital de solicitudes y aprobaciones; y reportes en tiempo real sobre gastos, itinerarios y actividad de viaje. Todo ello conectado directamente con sistemas ERP, habilitando un flujo operativo y financiero totalmente sincronizado y sin intervención manual.

Además, integra conexión NDC con aerolíneas relevantes de la región e interoperabilidad con agencias corporativas líderes, ampliando el inventario y las opciones disponibles para los usuarios empresariales. Esta infraestructura robustece la experiencia del viajero, mejora la eficiencia del área de finanzas y aporta estándar superior de contenido y servicio. Actualmente, más de mil empresas en América Latina confían en Mendel para operar y optimizar sus gastos corporativos.

El lanzamiento marca el inicio de ruta tecnológica ambiciosa. Mendel trabaja en el desarrollo de asistente de viajes impulsado por inteligencia artificial (IA), que permitirá consultar alternativas, optimizar rutas e itinerarios y gestionar reservas mediante lenguaje conversacional. Esta herramienta elevará la capacidad analítica, acelerará decisiones financieras y reducirá fricciones en la planeación de viajes corporativos.

 
Miembros de Mendel y Visa se alían para crear Mendel Viajes Corporativos.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.