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De Cinco Estrellas. ¿Viajas siguiendo la música?, Nueva Orleans, en primavera, es punto de encuentro. Por: Victoria González Prado Destacado

04 Mar 2026
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De Cinco Estrellas. ¿Viajas siguiendo la música?, Nueva Orleans, en primavera, es punto de encuentro. Por: Victoria González Prado El New Orleans Jazz & Heritage Festival a partir del 30 de abril.
  • ¿Viajas siguiendo la música?, Nueva Orleans, en primavera, es punto de encuentro para estar en el Jazz Fest
  • Michés Playa Esmeralda, en República Dominicana se convierte en destino de bienestar de Club Med  
  • Del 10 al 12 de marzo, Puerto Vallarta será sede de Gala 2026, encuentro comercial de la industria turística 

Cada primavera, Nueva Orleans se convierte en punto de encuentro para quienes viajan siguiendo la música. En abril y mayo de 2026, ese pulso se concentra en el New Orleans Jazz & Heritage Festival, una de las celebraciones culturales más importantes de Estados Unidos. A lo largo de dos fines de semana —del 23 al 26 de abril y del 30 de abril al 3 de mayo—, el Fair Grounds Race Course recibe a más de 5 mil artistas distribuidos en 14 escenarios, en formato que combina grandes conciertos, tradiciones locales y ciudad que se vive al ritmo de sus sonidos.

El cartel de 2026 es uno de los grandes motores del viaje. El festival reúne a leyendas como Eagles, Rod Stewart y Stevie Nicks con nombres esenciales del rock y pop contemporáneo, entre ellos Kings of Leon y Lorde. A ellos se suman artistas muy reconocidos por el público mexicano, desde la energía inconfundible de Earth, Wind & Fire y el sonido contundente de The Black Keys, hasta la lírica de Nas y la vibra festiva de Sean Paul. El lineup se completa con figuras de enorme prestigio entre las que destacan David Byrne, Herbie Hancock y The Isley Brothers, además de propuestas actuales como Jon Batiste, St. Vincent y Alabama Shakes. Carlos Vives refuerza la conexión latina y confirma que este festival se vive, se canta y se baila.

El Jazz Fest no se vive frente en un solo escenario: se recorre durante todo el día. El Fair Grounds Race Course, antiguo hipódromo de grandes dimensiones, se organiza como circuito con paradas claras. Hay pabellones cerrados —el Jazz Tent, el Blues Tent y el Gospel Tent— y escenarios abiertos distribuidos alrededor de la pista. El recorrido conecta zonas verdes con mercados de artesanía, áreas de comida y el Louisiana Folklife Village, donde se muestran oficios, cocina y música tradicional de Luisiana frente al público. Nada está concentrado en un solo punto: el festival se construye caminando, entrando y saliendo de espacios y decidiendo sobre la marcha cuánto tiempo quedarse en cada uno

De los ejes culturales del festival este año es Jamaica como país invitado, con programación dedicada dentro del festival. La participación de artistas, entre ellos Ziggy Marley, forma parte de este enfoque especial, que conecta el reggae con Nueva Orleans, dos lugares donde la música es identidad y tradición. Esta curaduría amplía el mapa sonoro del festival y refuerza su carácter multicultural.

La gastronomía es otro de los grandes motivos para viajar. Dentro del Jazz Fest se sirve auténtica cocina criolla y cajún, preparada por cocineros locales que forman parte de la identidad de Nueva Orleans. Platos como el gumbo y la jambalaya son parte esencial del recorrido, junto con clásicos del festival como los po’boys y el crawfish bread. Comer en el Jazz Fest no es complemento: es experiencia inseparable del lugar y del momento, tan esperada como los conciertos.

Las jornadas en el Fair Grounds se extienden por la noche en el Barrio Francés y en Frenchmen Street, donde clubes como Preservation Hall, The Spotted Cat o Tipitina’s programan shows paralelos con músicos del propio festival. Durante el día, el viaje se completa recorriendo barrios como el French Quarter, Tremé o el Garden District, entre arquitectura criolla, balcones de hierro forjado y casas victorianas

Jazz Fest 2026 concentra en solo viaje lo que normalmente exige varios: conciertos de artistas históricos y actuales, escena gastronómica con identidad propia e inmersión directa en la cultura musical de Nueva Orleans, presente tanto en grandes escenarios como en clubes íntimos y calles llenas de historia. Es viaje que se recuerda por lo que se escucha, por lo que se prueba y por la sensación de formar parte, aunque sea por unos días, del pulso creativo la ciudad que respira música todo el año.

¡Nueva Orleans siempre está de fiesta e invitando a todos sus visitantes a “Laissez les bons temps rouler!” (¡deja que los buenos tiempos fluyan!).

 
El New Orleans Jazz & Heritage Festival a partir del 30 de abril.

 

***** Club Med, fortalece su propuesta de bienestar en Club Med Michés Playa Esmeralda, posicionándolo como el principal destino wellness de la marca en Norteamérica. Ubicado en la emergente región de Michés, en República Dominicana, el resort forma parte de la Exclusive Collection, que integra alojamientos Premium, experiencias curadas, gastronomía gourmet y servicio altamente personalizado dentro de entorno natural excepcional.

Rodeado por selva tropical, montañas y playas vírgenes del Caribe, Michès ofrece escenario naturalmente apartado diseñado para inspirar reconexión, descanso profundo y renovación integral.

La propuesta de bienestar del está concebida como enfoque holístico que combina movimiento, nutrición, mindfulness y contacto con la naturaleza. Entre las experiencias destacadas se incluyen: programas de yoga, meditación y respiración consciente. Entrenamientos funcionales, actividades fitness y deportes al aire libre. Talleres especializados en movilidad, longevidad y bienestar integral. Experiencias de hidroterapia y prácticas restaurativas. Ritualización del descanso y espacios diseñados para la relajación profunda.

También ha integrado herramientas digitales enfocadas en el bienestar emocional y mental, permitiendo a los huéspedes complementar su estancia con experiencias auditivas inmersivas como meditaciones guiadas, música especializada y programas de claridad mental. Este enfoque refuerza el compromiso de la marca con bienestar continuo que trasciende la experiencia vacacional y acompaña al viajero incluso después de su estancia.

Como parte de su propuesta diferenciada, el resort presenta las Emerald Jungle Wellness Fusion Rooms, diseñadas para llevar las prácticas de bienestar directamente al espacio privado del huésped, estas habitaciones, solo para adultos, integran: amenidades enfocadas en descanso y recuperación, elección de snacks y bebidas saludables.   

Club Med Michés Playa Esmeralda forma parte del creciente portafolio Exclusive Collection (5 Tridents), que representa la interpretación más sofisticada del lujo todo incluido de la marca.

 
Destino de bienestar en República Dominicana.

 

***** Esta programado que, del 10 al 12 de marzo, Puerto Vallarta sea sede de Gala 2026, el encuentro comercial de la industria turística del Pacífico mexicano. No sabemos si, a ciencia cierta si, se reunirán a los esperados más de 700 líderes del sector nacional e internacional. Ha sido de los principales escaparates para mostrar la fortaleza regional que conforman Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, destino integrado y estratégico.

En esta edición se proyectan más de 5 mil citas de negocios. En la Gala participarán agencias de viaje, aerolíneas, touroperadoras y además de Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, también estarán Costalegre, Guadalajara y los Pueblos Mágicos del interior de Jalisco.

De igual forma, hosted buyers provenientes de Estados Unidos, Canadá, México, España, Reino Unido, Argentina, Países Bajos, Colombia, Guatemala y Costa Rica.  

Autoridades estatales confirmaron que Puerto Vallarta mantiene operación turística plenamente normalizada, con infraestructura, conectividad aérea y servicios funcionando sin contratiempos, además de coordinación permanente en materia de seguridad que garantiza condiciones óptimas para visitantes y socios comerciales.

Ojalá la Gala se realice como se espera.

 
Puerto Vallarta sede de la Gala

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.