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De Cinco Estrellas. A partir del 19 de marzo próximo, Aeroméxico reanuda el servicio directo entre Ciudad de México y Tegucigalpa Destacado

28 Ene 2026
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De Cinco Estrellas. A partir del 19 de marzo próximo, Aeroméxico reanuda el servicio directo entre Ciudad de México y Tegucigalpa La aerolínea reanuda el servicio directo entre Ciudad de México y Tegucigalpa.
  • A partir del 19 de marzo próximo, Aeroméxico reanuda el servicio directo entre Ciudad de México y Tegucigalpa
  • Abre City Centro by Marriott Ushuaia, moderno hotel ubicado en el corazón de la ciudad más austral del mundo
  • Cinco destinos con más demanda identificados por Ya Vas:  Nayarit, Ixtapa, Los Cabos, Puerto Vallarta y Baja California Sur 

A partir del 19 de marzo próximo, Aeroméxico reanuda el servicio directo entre el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional Palmerola (XPL), Honduras, la puerta de entrada que da servicio a Tegucigalpa y la región centro-sur de dicho país. Esta ruta fortalecerá la presencia de la aerolínea en Centroamérica y ampliará las opciones de conectividad para los viajeros.

La ruta será operará con cuatro frecuencias semanales en aviones Embraer 190, que cuentan con Clase Premier para mejorar el confort de los pasajeros. Con este lanzamiento, la aerolínea se convierte en la única en brindar servicio directo desde Ciudad de México a Tegucigalpa reforzando su liderazgo en conectividad entre México y Honduras.

De Ciudad de México a Tegucigalpa saldrá a las 11:30 de la mañana y llegará a Tegucigalpa a las 14:05. De Tegucigalpa a Ciudad de México el vuelo saldrá a las 15:05 horas y llegará a Ciuda de Mèxico a las 17:00 horas. Tanto a la ida como al regreso los vuelos serán lunes, jueves, viernes y domingo.   

Con la incorporación de Tegucigalpa, Aeroméxico ofrecerá ocho vuelos semanales al país, a través de sus operaciones combinadas a esta ciudad y a San Pedro Sula (SAP). Este horario ampliado brinda mayor flexibilidad y más opciones de viaje tanto para pasajeros de placer como de negocios.

Asimismo, la compañía refuerza su presencia en la región de Centroamérica, donde actualmente opera a cinco ciudades adicionales: San José, Costa Rica; Ciudad de Guatemala, Guatemala; Managua, Nicaragua; Ciudad de Panamá, Panamá, y San Salvador, El Salvador. Con el lanzamiento de esta ruta, la aerolínea ofrecerá un total de 53 vuelos semanales a la región y más de 7 mil asientos por semana en cada tramo.

A través de su centro de operaciones en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, los clientes que viajen hacia y desde Honduras se beneficiarán de  conectividad eficiente hacia la amplia red doméstica e internacional de la compañía aérea, que incluye destinos en México, Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia.

Los boletos ya están disponibles para su compra a través de los canales oficiales de Aeroméxico.

 
La aerolínea reanuda el servicio directo entre Ciudad de México y Tegucigalpa.

 

***** City Express by Marriott, parte del portafolio de más de 30 marcas extraordinarias de Marriott Bonvoy, anuncia la apertura de City Centro by Marriott Ushuaia, moderno hotel ubicado en el corazón de la ciudad más austral del mundo. Con esta inauguración, la marca continúa expandiendo su presencia en destinos estratégicos de crecimiento en Sudamérica. 

Situado en el vibrante centro de Ushuaia, el inmueble ofrece a los viajeros experiencia que combina funcionalidad, estilo y cálido toque patagónico. Las habitaciones han sido cuidadosamente diseñadas para maximizar el confort, destacando vistas panorámicas del Canal Beagle y los majestuosos picos andinos que rodean la ciudad. 

Los huéspedes pueden comenzar el día con un delicioso desayuno en box entregado en la habitación, mantenerse conectados con wifi de alta velocidad y disfrutar de espacios inteligentes que armonizan el descanso y el trabajo. Además, el hotel cuenta con gimnasio y estacionamiento gratuito, elementos esenciales para viajeros de negocios u ocio que buscan estadía práctica y sin complicaciones. 

Con variada oferta de habitaciones —incluyendo categorías como Esmeralda Standard, Martial Plus, Beagle Plus, y las exclusivas Garibaldi Suites— el hotel brinda opciones adaptadas a diferentes necesidades de viaje, algunas de ellas con vistas a la bahía o a las montañas.  

Brian King, presidente de Marriott International para el Caribe y Latinoamérica, compartió: “estamos encantados de ampliar nuestra presencia en la Patagonia argentina con la apertura de City Centro by Marriott Ushuaia. Este destino único en el fin del mundo ofrece paisajes extraordinarios y experiencias inigualables para los viajeros. Nuestro nuevo hotel representa la integración perfecta entre eficiencia, comodidad y autenticidad local, reafirmando nuestro compromiso de seguir creciendo en mercados clave de la región.” 

La propiedad se encuentra a tan solo 20 minutos del Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas, lo que facilita el acceso a viajeros nacionales e internacionales que buscan disfrutar de estancia cálida y conveniente en este emblemático destino de la Patagonia.

La apertura del inmueble marca la llegada del portafolio City Express by Marriott a la Argentina, a través de su marca lifestyle City Centro by Marriott. Esta entrada al país se alinea con el plan de crecimiento en el segmento de servicios limitados (midscale) en el Caribe y Latinoamérica (CALA), que contempla el desembarco en nuevos mercados —incluida Argentina— con cerca de 40 propiedades en desarrollo en destinos de alto crecimiento en toda la región.

A nivel regional, el portafolio la marca suma cerca de 150 hoteles y 17 mil habitaciones en CALA, tras la adquisición anunciada por Marriott en 2023. Este crecimiento convierte al segmento midscale en pilar para la expansión, apoyado por la demanda de opciones accesibles y de alta calidad en la región.

Las propiedades de City Express by Marriott participan en el galardonado programa de viajes, que permite a los socios acumular y redimir puntos por estancias, experiencias y más dentro del portafolio global de Marriott Bonvoy. 

 
 El nuevo hotel en Ushuaia, Argentina.

 

*****  El inicio de 2026 marca tendencia clara para los mexicanos: iniciar el año con descanso efectivo y experiencias de viaje bien estructuradas. Ya Vas, la agencia de viajes de Volaris, ha identificado los cinco destinos con mayor demanda entre sus clientes, lo que refleja la evolución en las decisiones de viaje para este periodo.

Encabezan la lista: Nayarit, Ixtapa, Los Cabos y Puerto Vallarta: destinos que conjugan el encanto del sol y la playa con oferta cultural relevante. Esta selección refleja la búsqueda del viajero por equilibrio perfecto: desconexión con seguridad, experiencias con valor añadido y disfrute libre de complicaciones.

Las playas mexicanas, en particular Baja California Sur, se confirma como la opción favorita para arrancar el año. Su popularidad se debe al clima, la calidad de la oferta hotelera y la posibilidad de ofrecer experiencia integral que permite recargar energías tras el cierre del año.

Atendiendo a esta demanda, la plataforma impulsa el turismo doméstico con campaña enfocada en las playas nacionales. Ofrece paquetes de vuelo + hotel con precios competitivos y compra simplificada bajo el respaldo de la Garantía Ya Vas, facilitando mejor planeación y optimización del presupuesto.

El interés por destinos cálidos e integrales se alinea con tendencias internacionales. Las Vegas, Nevada, destino clave para los viajeros, ha sido señalado por American Express Travel como tendencia para 2026, destacándose como escapada urbana que fusiona entretenimiento, hotelería y viajes de corta duración.

Más allá de los destinos específicos, esta preferencia revela la intención de viajar con propósito. A través de su plataforma, Ya Vas conecta a los viajeros con las tendencias actuales del turismo, facilitando el acceso a experiencias que reflejan las nuevas motivaciones del mercado y reforzando su objetivo de democratizar las vacaciones.

En resumen, el inicio de 2026 se caracteriza por el protagonismo de las playas mexicanas como eje central, complementado con destinos bien conectados y viajes diseñados para ser disfrutados desde el primer momento.

 
Destinos de playa los preferidos por los mexicanos.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.