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Supervisa Mara Lezama inicio de la conversión de Clínica del ISSSTE de Cancún en Hospital General Destacado

25 May 2026
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Supervisa Mara Lezama inicio de la conversión de Clínica del ISSSTE de Cancún en Hospital General Imagen tomada de: https://cgc.qroo.gob.mx/
  • La Gobernadora y autoridades de Salud recorren obras que ampliarán la atención especializada, con nuevas áreas de hospitalización, diagnóstico y cuidados intensivos para derechohabientes de Quintana Roo
  • Se recuperan las instalaciones que antes fueron de la tienda del ISSSTE, que cerró hace 12 años y estaba en el abandono

La gobernadora Mara Lezama Espinosa, junto con autoridades del sector Salud y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), encabezó un recorrido por las obras de inicio para la conversión de la Clínica Hospital del ISSSTE en Cancún a Hospital General, proyecto que permitirá ampliar la capacidad de atención médica especializada para derechohabientes de Quintana Roo.

Durante el recorrido por las instalaciones que antes fueron de la tienda del ISSSTE, que cerró hace 12 años. Las autoridades constataron las primeras acciones de la primera etapa de este proyecto de infraestructura hospitalaria, que contempla nuevas áreas de diagnóstico, hospitalización y tratamiento, con tecnología médica especializada y mayores espacios de atención para pacientes pediátricos y adultos.

Acompañada del secretario de Salud, Flavio Carlos Rosado, y del Ing. Mondragón, encargado de obra, Mara Lezama informó que serán más de 600 millones de pesos en inversión. Actualmente se está en etapa de demolición y limpieza.

Como parte de esta primera etapa, se habilitará un área de imagenología equipada con servicios de rayos X, ultrasonografía, mastografía, tomografía, osteodensitometría y ortopantomografía, además de auxiliares de diagnóstico como inhaloterapia, diálisis peritoneal, hemodiálisis y clínica del dolor.

Asimismo, al pasar de clínica a hospital se ampliará el área de consulta externa con consultorios de medicina familiar y especialidades, medicina preventiva, telemedicina, clínica de heridas y estomas, estomatología, archivo clínico y farmacia.

El nuevo Hospital General contará además con 70 nuevos espacios de hospitalización para pacientes pediátricos y adultos, incluyendo unidades de cuidados intensivos neonatales, pediátricos y para adultos, así como unidad de crecimiento y desarrollo. Actualmente, en la clínica, funcionan 20 camas que se incorporarán al nuevo hospital que llegará a 90 camas.

En materia de tratamiento y atención especializada, el proyecto incluye áreas de urgencias, obstetricia, tococirugía, cirugía, cirugía ambulatoria y quimioterapia, además de servicios auxiliares de diagnóstico como laboratorio de análisis clínicos, endoscopía e imagenología.

La obra contempla una construcción de 24 mil 127 metros cuadrados distribuidos en tres niveles, sobre un terreno de 17 mil 815 metros cuadrados. Lo que hoy es la clínica quedará únicamente para Medicina Física y Ambulatoria.

Durante el evento, se informó que la segunda etapa del proyecto incorporará nuevos consultorios, banco de sangre, anatomía patológica, áreas de medicina física y hemodinamia, además de una zona de gobierno y un helipuerto.

Mara Lezama puntualizó que esta transformación permitirá fortalecer la infraestructura hospitalaria del ISSSTE en Quintana Roo, reducir tiempos de atención y acercar servicios médicos de alta especialidad a miles de derechohabientes del norte del estado.

Con información de: https://cgc.qroo.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.