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En esta Semana Santa más de 10 mil elementos cuidan Coahuila Destacado

31 Mar 2026
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En esta Semana Santa más de 10 mil elementos cuidan Coahuila Imagen tomada de: https://coahuila.gob.mx/

Gracias a la coordinación permanente en materia de seguridad entre las policías estatales, municipales, las fiscalías, el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Marina, en este periodo vacacional de Semana Santa serán 10 mil los elementos que cuidarán Coahuila, a sus habitantes y visitantes.

"En esta Semana Santa podemos turistear en el estado más seguro gracias a la coordinación entre todas las instituciones de seguridad que se desplegarán en toda la entidad; invitamos a nuestra gente que conozca todos los atractivos que ofrece este gran estado”, mencionó el gobernador Manolo Jiménez Salinas.

Destacó que el clima de paz y de tranquilidad que se vive en todas las regiones de la entidad, es gracias al trabajo en equipo de todas y todos, trabajo que ha dado como resultado que Coahuila sea el estado más seguro del norte del país, y el segundo más seguro de México; que Coahuila tenga la frontera más segura del país, con Piedras Negras y Acuña; y la capital más segura de todos los estados, con Saltillo; además de que Torreón está entre las ciudades más seguras en general, y es la más segura de La Laguna.

“La seguridad es nuestra principal prioridad, ya que sin ella no podríamos garantizar un periodo vacacional en completa tranquilidad a las y los coahuilenses, así como a los visitantes, y que con ello se genere derrama económica en nuestros Pueblos Mágicos, sitios turísticos y de interés, y que se fortalezca la economía de las familias”, comentó.

Recordó que en su administración se han invertido miles de millones de pesos para fortalecer el blindaje de Coahuila con equipo, armamento, patrullas, capacitación, la construcción y rehabilitación de 18 cuarteles para la policía estatal, el ejército y la Marina; así como para la construcción de arcos de seguridad carreteros.

“Nuestras carreteras son seguras, así que invitamos a las y los coahuilenses, así como a los visitantes, a turistear por Coahuila”, señalo Jiménez Salinas.

En operativos que se pusieron en marcha hace varios días para cuidar esta Semana Santa, la Policía Estatal y la Policía de Acción y Reacción (PAR) vigilarán brechas y comunidades rurales, con el objetivo de mantener la paz y tranquilidad de las y los coahuilenses.

El secretario de Seguridad Pública, Hugo Eduardo Gutiérrez, señaló que los elementos serán apoyados tecnológicamente desde el Centro de Comunicaciones, Cómputo, Control y Comando (C4) desde donde se coordina a los C2 municipales.

Mientras que elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), Policías Municipales y fuerzas federales como el Ejército Mexicano, Guardia Nacional y Marina Armada de México recorrerán comunidades y carreteras de los 38 municipios de nuestro estado.

 

Con información de: https://coahuila.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.