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Llama SNTE a fortalecer la Cultura de Paz desde las escuelas Destacado

30 Mar 2026
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Llama SNTE a fortalecer la Cultura de Paz desde las escuelas Imagen tomada de: https://qroo.gob.mx/
  • El secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), maestro Alfonso Cepeda Salas, llamó a redoblar esfuerzos para lograr que todas las escuelas sean lugares seguros

Al participar en el VI Pleno Extraordinario de la Sección 12, en Durango, destacó que la educación es clave para promover la Cultura de Paz, a través de la enseñanza de valores, como el respeto, la igualdad, la comprensión, la solidaridad, la tolerancia, la empatía y la práctica cotidiana del diálogo.

Por lo anterior, Cepeda Salas pidió a toda la comunidad escolar unirse a la campaña ¡Ármate de Valor por una Cultura de Paz!, emprendida por el SNTE en 2024 y reconocida por la UNESCO como acción efectiva en la resolución pacífica de conflictos y la convivencia escolar.

Reconstruir el tejido social es tarea de todos, por lo que hizo un llamado “para que podamos vivir en paz, en armonía, en concordia, que podamos transitar por las carreteras de este país como hace años, sin el temor de ser asaltados y de que hasta nuestra integridad física se vea en peligro. Entonces continuemos con estas campañas, sigamos participando, porque es por el bien de todos”.

En el caso particular de los maestros, el dirigente nacional consideró que campañas del SNTE como ésta o Si te Drogas te Dañas “nos proyectan en la sociedad tal y como somos: educadores, educadores por vocación”.

Asimismo, subrayó que, debido a la carga de trabajo, los docentes “no pueden atender a los alumnos que detectan con problemas socioemocionales, y no hay tiempo para ir a visitar su casa y ver cómo vive la familia y si el problema viene de ahí; por eso estamos planteando que por lo menos en cada zona escolar debe haber una trabajadora social o un trabajador social que ayude a detectar a esos alumnos con problemas psicológicos y que puedan atenderse”.

A la apertura del VI Pleno Extraordinario de la Sección 12, asistió el secretario de Educación de Durango, José Guillermo Adame Calderón, quien enfatizó la buena relación institucional que mantiene el gobierno estatal con el SNTE y enlistó los distintos programas en favor de las y los docentes en la entidad.

En representación del gobernador, Esteban Alejandro Villegas Villarreal, el titular de educación aseguró que “Durango tiene en sus maestras y maestros una de sus mayores fortalezas (…) Pueden contar con el Gobierno del estado para seguir construyendo juntos, pueden contar con nuestra disposición permanente al diálogo, para seguir resolviendo sus demandas con responsabilidad y seriedad, pero sobre todo contar con la convicción de que compartimos juntos un objetivo: que a la educación le vaya bien, porque cuando a la educación le va bien le va bien al pueblo de Durango”.

En su oportunidad, el profesor Alfonso Herrera García, secretario general de la Sección 12, ratificó el reconocimiento de los trabajadores de la educación al liderazgo del maestro Alfonso Cepeda Salas. 

“Apreciamos su visión y dirigencia que han marcado un rumbo firme en la defensa de los derechos de los agremiados. Hay avances definitivos porque se actúa con principios de justicia y dignidad, que generan impactos reales en la vida de nuestros compañeros”.

Si bien agradeció al gobierno estatal por su firme respaldo a los maestros, también advirtió que “seguimos en la lucha por preservar nuestras conquistas y derechos sindicales. Urge certeza laboral para que los trabajadores de la educación tengan acceso pleno al mapa prestacional del SNTE”.

Con información de: https://qroo.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.