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Desde San Lázaro. Con claroscuros, la presencia mexicana en FITUR. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

22 Ene 2026
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Desde San Lázaro. Con claroscuros, la presencia mexicana en FITUR. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/SECTUR_mx

Luego de seis años (sexenio de AMLO) de condenar a la actividad turística al fracaso con la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México, mantener a Miguel Torruco como titular de Sectur y el desdén presidencial hacia los empresarios del ramo, los prestadores de servicios turísticos y algunas entidades como Quintana Roo; se ha empezado a recomponer el camino, aunque sin el flujo de recursos económicos gubernamentales etiquetados (Derecho de No residente)  para la promoción del país en el mundo, pues es difícil competir con los grandes tiburones como Francia, España, Estados Unidos, Turquía, Italia, Reino Unido, entre otros, consolidando a Europa como la región del planeta más visitada del mundo.

El auge del turismo en el orbe se refleja en su aportación de 10 billones de dólares a la economía global en 2025 con 1,500 millones de llegadas internacionales. Estados Unidos es el país que capta la mayor rebanada de ese pastel con 215 mil millones y con España en segundo lugar con 106.5 mil millones.

2025 se perfila como el mejor año para el turismo global con un crecimiento robusto luego de la pandemia y se vislumbra que siga en aumento por una demanda sostenida, a pesar de la inflación y tensiones geopolíticas.

Como se sabe, el sector da empleo a aproximadamente uno de cada tres trabajadores a nivel mundial, destacando su importancia como motor económico.

En este contexto, la actividad turística en México se mantiene al alza no obstante las reticencias del gobierno de Obrador de apoyar a la también llamada industria sin chimeneas y que,  por fortuna,  en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, se ha mostrado el claro interés por impulsar el turismo con eventos de gran relevancia mundial como la Fórmula Uno o el Mundial de Futbol, por citar tan solo algunos, aunque hay que reconocer que el trabajo despegado por algunas entidades como  Quintana Roo mantienen al alza los principales macro indicadores económicos de esta actividad.

Con el nombramiento de Josefina Rodríguez Zamora, como titular de la Secretaria de Turismo, se empezaron a alinear los esfuerzos del sector privado y público para crear sinergias ganadoras que ya se reflejan en las últimas cifras proporcionadas por el INEGI.

Ahora que se celebra la 46ª edición de Fitur en Madrid, del 21 al 25 de enero y que tiene a México como país socio, puede resultar la catapulta  para atraer a más viajeros de alto poder adquisitivo.

La participación de la delegación mexicana en la mayor feria internacional turística en el mundo, Fitur, es muy numerosa con la presencia  de las 32 entidades del país y aunque ello no garantiza el éxito, exhibe justamente ese deseo nacional por impulsar la actividad turística.

Muchos servidores públicos de la 4T que asisten a Fitur, solamente se van a tomar la foto y aprovechar los viáticos para degustar la comida y los vinos españoles, además de desplazarse a otros destinos turísticos de Europa como París o Venecia;  en cambio, otros miembros de la comitiva, en especial los prestadores de servicios turísticos nacionales, fueron hacer la talacha para vender el producto mexicano y traer a más viajeros internacionales a sus destinos turísticos.

En Fitur, México con la denominación  país socio, tiene grandes beneficios, además de ocupar el pabellón central, con la eventual presencia de los reyes de la corona española en el stand mexicano, lo que representa un guiño de la corona al gobierno de la 4T y que, por supuesto, debe ser considerado como un gesto de buena voluntad que debe ser tomado en cuenta por la presidenta Sheinbaum.

El escaparate que ofrece Fitur es invaluable, toda vez que este año asisten unas 10 mil empresas de 161 países, 111 de ellos con representación oficial, además acoge a 967 expositores, lo que permite tener una mayor visibilidad global y la gran posibilidad de atraer grandes inversiones y potenciando su imagen como país protagonista en la feria.

Esta vitrina privilegiada es una “arma de dos filos” que no permite margen a la improvisación, “cualidad” que ostentan muchos de los funcionarios del oficialismo.

Por supuesto la oferta de sol y playa, gastronomía, riqueza cultural y patrimonio histórico, son las columnas doradas de esa oferta mexicana que pocos países del mundo poseen, por ello sorprende el rezago de México en el top ten de los países más relevantes del planeta en cuanto a captación de divisas.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.