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Desde San Lázaro. Complicado el escenario en la víspera del mundial. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

08 Dic 2025
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Desde San Lázaro. Complicado el escenario en la víspera del mundial. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada: https://x.com/

En medio  de la crispación social provocada desde Palacio Nacional, el país se apresta a vivir su tercera gesta mundialista en torno a un balón de futbol y luego de observar lo que están haciendo Estados Unidos y Canadá para garantizar, en primera instancia, la seguridad de los millones de asistentes a los estadios y en general a la ciudades en donde se llevarán los encuentros deportivos, pues México se está quedando rezagado al no tener el control pleno sobre los cárteles de la droga, es especial del  CJNG que maneja un ejército de miles de “soldados” que están perfectamente pertrechados y con un emolumentos por arriba de lo que gana  la tropa de las fuerzas armadas.

Los problemas derivados del recrudecimiento de la violencia en varias entidades del país, incluso en Guadalajara y Monterrey y, por supuesto en la capital del país,  tienen prendidos los focos rojos en las oficinas de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, sino también en la Defensa Nacional, del general Ricardo Trevilla; de la Marina, almirante, Raymundo Morales Ángeles  y de la Guardia Nacional a cargo del general Hernán Cortés,  de además claro está de las fuerzas estatales del orden.

Seguramente, en el encuentro de “pasillo” que sostuvieron en Washington Claudia Sheinbaum, Donald Trump y Mark Carney, en el sorteo de los equipos que participarán en el mundial, se tocó este tema y aunque no han trascendido la información relativa a esa reunión, seguramente, en las próximas semanas veremos claras señales de los temas que trataron en la cumbre y que se decantaron en torno al narcoterrorismo.

La situación está muy complicada para el oficialismo en la víspera del mundial del balompié, sin embargo, en lugar de bajarle tres rayitas al autoritarismo y a la polarización  social que se alienta desde las mañaneras y desde los golpes de autoritarismo legislativo en donde un día cambian la Ley de Amparo para proteger al Estado de los ciudadanos; y otro, despojan a los campesinos y productores del campo de los derechos de agua que ostentan desde tiempos inmemoriales sobre pozos, pues, estamos a un paso de la ingobernabilidad y las reyertas sociales.

A diario, trascienden en los medios de comunicación y en redes sociales, brotes de esa violencia y de la inseguridad que explosiona también en el ámbito político con el asesinato de personajes como de Carlos Manzo, ex alcalde de Uruapan, que devela la guerra sangrienta que se da por el poder.

A escasos siete meses de la inauguración del mundial de futbol, no existen condiciones para revertir los índices delictivos y menos que cese la violencia y por ello, se debe establecer con nuestros socios comerciales del T-MEC y del mundial de futbol, operativos de seguridad internacionales para impedir actos de narcoterrorismo no solo en la Unión Americana, sino también en México y en menor medida en Canadá.

Si en temas de interconectividad e infraestructura urbana, nuestro país está a años luz de lo que tienen los estadounidenses y canadienses, en lo que se refiere a aeropuertos la cosa luce peor.

La manita de gato que le hacen a la terminal aérea de la CDMX da para, eventualmente tener en condiciones aceptables las terminales Uno y Dos, pero en lo que se refiere a más pistas o más puertas de embarque, no se puede hacer nada.

Aunque suene trillado, si AMLO no hubiera cancelado el aeropuerto de Texcoco, tendríamos uno de clase mundial capaz de manejar a más de 50 millones de pasajeros al año, empero ahora nos conformamos con una antigüedad que es insuficiente y que su vida operativa se terminó hace, por lo menos 20 años; y otro, el AIFA, que es el prototipo de un elefante blanco que trabaja con números rojos y que después de las cuatro de la tarde, sus instalaciones lucen más vacías que un mausoleo.

Nuevo León y Jalisco tienen mejores terminales aéreas que la capital del país, y que decir de Cancún que es la joya de la corona, por ello se tiene que abrir el espacio aéreo para tener más vuelos internacionales y nacionales con la finalidad de que los turistas tengan varias opciones para llegar a los destinos elegidos.

El mundial está a la vuelta de la esquina y tal parece que ello tiene sin cuidado al gobierno de la 4T y en menor medida a Movimiento Ciudadano, franquicia política de donde provienen Samuel García, y Pablo Lemus, gobernadores de Nuevo León y Jalisco, respectivamente.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.