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Desde San Lázaro. CDMX, tierra de nadie. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

15 Oct 2025
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Desde San Lázaro. CDMX, tierra de nadie. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/ClaraBrugadaM

El primer informe de gobierno de Clara Brugada, Jefa de gobierno de la CDMX, dejó claro que la autocrítica y la situación real que vive la metrópoli en materia de seguridad, violencia, infraestructura urbana, transporte público y otros tantos indicadores, no existió en el citado informe, al contrario, se habló de una ciudad “utópica” que solo existe en la cabeza de la funcionaria.

Si no puede tapar los más de 200 mil baches que tapizan las calles de la capital del país, menos esclarecer los asesinatos de dos de sus colaboradores más cercanos que fueron asesinados a malsana a unas cuantas cuadras de las oficinas centrales de gobierno.

Los sicarios a sueldo hacen de las suyas todos los días y la Fiscal capitalina, Bertha Alcalde Luján, observa rebasada por los hechos, como el asesinato del abogado, David Cohen,  en las puertas de los tribunales de justicia, a plena luz del día y aunque apresaron a uno de los autores materiales, falta saber el móvil y los autores intelectuales.

En todas las alcaldías ocurren hechos delictivos que no son denunciados ante la autoridad, precisamente por ese proceso tortuoso para el ciudadano que acude a las oficinas de las fiscalías para denunciar un hecho, pero al cruzar el umbral de la burocracia y de la corrupción, desiste en hacerlo.

La Ciudad de México ha sido gobernada desde hace 28 años por la izquierda mexicana, por ello, las actuales autoridades capitalinas no pueden echarle la culpa al pasado, como se hace a nivel federal, porque la mierda que avienten caería a grandes personajes de la 4T.

Hay que decirlo con todas las letras, la capital del país es tierra de nadie, de la irresponsabilidad y la desidia, del fracaso y de la ineptitud, en donde la corrupción campea en cada oficina pública y en cada contrato que se otorgue.

Los chilangos están sobre una bomba de tiempo que tiene como principales detonadores de una tragedia;  el Metro, las pipas, el segundo piso, la construcción indiscriminada de rascacielos y toda esa mancha urbana que en buena parte está asentada en varias fallas tectónicas que ponen a prueba los criterios de construcción y operación de miles de inmuebles, unidades habitaciones, establecimientos mercantiles y toda una gama de edificios públicos federales y locales.

Brugada está sujeta a lo que diga la naturaleza para controlar la polución ambiental y el desabasto de agua, porque de otra forma se carecen de políticas públicas en estos rubros.

La estrechez presupuestal que padece el gobierno federal se traslapa a todas las entidades del país, empero en la CMDX se recrudece más el apretón presupuestal y no porque les toque menos participaciones federales, sino por la corrupción, los gastos de movilización de acarreados, conciertos y la ineptitud, entre otros gastos propios del populismo.

Los recursos propios que genera la capital del país por impuestos locales y otros derechos, son los más altos del país, lo que presupone que hay dinero suficiente para atender las necesidades más acuciantes de la población, sin embargo, eso no ocurre y menos en las oficinas públicas del gobierno capitalino –centrales y delegacionales-  ya que carecen de los insumos básicos para trabajar.

Esta degradado el servicio público por malos sueldos y poca disposición de recursos materiales y ello redunda en el perfil profesional de los “Jefes”.

 Mientras que Clarita invitaba todos los capitalinos a una cruzada por tener una mejor ciudad, una “ciudad utopía”, de forma paralela golpeaba a sus opositores. En un ambiente de confrontación política, el informe marcó una vez más la ruptura con el PAN y la soberbia del oficialismo al ignorar a las voces disidentes.

Las cifras oficiales maquillan la realidad que en materia de seguridad pública vive la CMDX, por un lado se ufanan de la disminución de los niveles de criminalidad, sin atender en primera instancia las causas institucionales que limitan la capacidad del Estado para garantizar justicia y protección.

La extorsión ha aumentado en la capital, de acuerdo con datos del SESNSP, entre enero y julio de 2025 en un 280% y lo que subyace en esta cifra es la expansión de los grupos criminales que dominan en buena parte del territorio chilango, como la Unión Tepito, la Antiunión y otros grupos de delincuentes que operan en diversas alcaldías.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.