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Desde San Lázaro. Todos los caminos llevan a AMLO. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

18 Sep 2025
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Desde San Lázaro. Todos los caminos llevan a AMLO. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/lopezobrador_

La cobija de impunidad que quieren tender sobre AMLO y dos de sus vástagos, no alcanza a cubrirlos, no obstante que la han estirado hasta desgarrarla en la pretensión de proteger a gobernadores, marinos, legisladores y toda una jauría que fueron soltados el sexenio pasado para enriquecerse con complicidades, incluso con los cárteles de la droga.

El discurso pronunciado por el almirante secretario de la Marina, Raymundo Pedro Morales, en la parada militar del 16 de septiembre sobre la corrupción que prevaleció en la gestión de su antecesor, Rafael Ojeda, es contundente y no deja lugar a dudas que  este personaje, por lo menos, solapó que sus sobrinos y un montón de marinos que tenían bajo su responsabilidad las aduanas, aeropuertos, puertos y refinerías,  conformaron un Cártel para enriquecerse sin importar su pertenencia  a la institución pública que más valoran y reconocen los mexicanos.

El golpe ha sido demoledor para la Secretaria de Marina y la armada de México, por ello, era necesario deslindarse de inmediato de esos elementos que traicionaron a México y los principios rectores que conforman el código de actuación de los marinos.

“Fue muy duro aceptarlo, pero hubiera sido imperdonable callarlo. El mal tuvo un fin determinante, en la Marina no encontró lugar ni abrigo”, advirtió el almirante: “Fuimos nosotros mismos quienes dimos el golpe de timón, porque la lucha contra la corrupción y la impunidad son parte central de la transformación”, añadió.

“Pase lo que pase, duela lo que duela, se trate de quien se trate”, señalaba el almirante en la plaza política más relevante del país, en su mensaje contra la corrupción que aqueja a la Marina.

Era imposible que AMLO fuera ajeno a la podredumbre que se destilaba desde las alcantarillas de Marina y por supuesto de la Sedena, además de que, varios de sus colaboradores,  ahora son indiciados en diversas investigaciones que obran en poder de las agencias de inteligencia de Estados Unidos y de la FGR.

El día de ayer el periodista de El Universal,  Claudio Ochoa publicó en la red social X que “Fuentes me confirman que un juez federal concedió suspensión a Andy y Bobby López Beltrán  contra cualquier captura. Una persona llamada Francisco Javier Rodríguez Smith Macdonald, promovió el amparo ante el juzgado segundo de distrito con sede en Zacatecas”.

Las redes tejidas en el sexenio pasado  en torno al huachicoleo de combustibles, lavado de dinero, connivencia con los cárteles de la droga y corrupción, pasa necesariamente por colaboradores cercanísimos a López Obrador, como es el caso (según versiones oficiales y fuentes periodísticas) de Alfonso Romo, Audomaro Martínez, Mario Delgado, Rafael Ojeda, Alfonso Durazo y Adán Augusto López, entre otros angelitos que se despacharon con la cuchara grande con la venia del presidente.

Alfombra que se levanta o closet que se abre, se encuentra podredumbre y corrupción que es imposible esconder, no obstante los esfuerzos que se hacen para encubrirlos.

En menudo lio está la Jefa del Ejecutivo Federal, ya que por un lado, son tan contundentes los actos ilícitos en que incurrieron estos cuatroteros, que es imposible no proceder en su contra, no obstante la orden expresa que existe desde Tabasco de no tocarlos ni con el pétalo de una rosa; y por otro, la presión interna emanada de diversos colaboradores de la presidenta Sheinbaum, como el propio almirante secretario,  por los hallazgos encontrados en las dependencias a su cargo.

Y si por si esto fuera poco, el presidente Donald Trump mantendrá su preocupación por el poderío de los narcoterroristas que atentan contra la seguridad interior de Estados Unidos.

Nada de relevancia, escapa de los ojos del presidente, advertía López Obrador hace seis años, por lo que se infiere que de todo el escándalo que se ha develado en torno al huachicoleo de combustibles y demás actos de corrupción, lo conocía hasta en los pormenores más mínimos.

La larga crónica de una inédita maquinaria de corrupción que prevaleció en el sexenio de López Obrador, apenas va en sus primeros capítulos y cada vez que se le da la vuelta a una página, se pone más escabroso el asunto porque contiene, muertes, traiciones, revelaciones, robos, engaños y los más ruin de la escala de valores de un ser humano que la novela de Los Miserables de Víctor Hugo, o la obra de Edgar Allan Poe que describe los rincones más oscuros de la mente humana, abriendo el camino al terror moderno y el simbolismo, se quedan cortas ante la perversidad en esta trama tabasqueña.

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.