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Desde San Lázaro. Morena camina sin Andy. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

19 Ago 2025
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Desde San Lázaro. Morena camina sin Andy. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/PartidoMorenaMx

Más allá de la “mala entraña” que dice el oficialismo existe  contra Andy por sus excesos en Japón y por faltar a dos citas importantes de Morena (celebración del Consejo Nacional y el arranque de los Comités Seccionales) , además de cargar con el muertito de las derrotas sufridas por este partido en las pasadas elecciones celebradas en Durango y Veracruz, diremos que ante los comicios del 2027, en donde estará en juego 17 gubernaturas,  la renovación de la Cámara de Diputados federal, entre otros cargos populares, el partido en el poder enfrenta una de sus mayores crisis y no es por culpa de sus opositores, sino de ellos mismos que mareados por el poder y el dinero, no se comportan en la justa medianía y menos son auténticos en asuntos como la honradez, austeridad y la verdad.

No se le puede pedir peras al olmo y el dicho aplica perfectamente cuando se contrasta el discurso de la 4T con el comportamiento de la familia de AMLO, secretarios de Estado, gobernadores y legisladores, quienes por más brincos que hagan no pueden ocultar sus excesos de lujo y menos pueden tapar el sol con un dedo   en temas que tienen que ver con la opacidad, la corrupción y la mentira, etiquetas que se auto  colgó el tabasqueño desde la mañanera.

La falacia es la constante en las mañaneras, tal como ocurrió en el anterior sexenio en donde López Obrador, en promedió, pronunciaba  más de un centenar de mentiras en cada conferencia de prensa, utilizando el engaño de manera sistemática para aumentar su popularidad como método de gobierno.

Si esto hacen sus miembros más connotados, es decir el uso de la falacia como estrategia de gobierno, por qué demonios no lo imitarían otros prominentes miembros de la 4T y de Morena, como es el caso de  Luisa Alcalde, lideresa nacional de Morena que al tratar de defender a sus correligionarios y en particular a Andy, volvió a mentir al señalar que ante su ausencia en el evento político del pasado domingo de esta franquicia política, justificó que “él está ayudando y está contribuyendo desde su cartera que es la Secretaria de Organización al darle seguimiento a los coordinadores operativos territoriales”.

De igual manera, trató de defender a la No Primera Dama en el sexenio anterior con argumentos que más parecían provenir de algún enemigo de la investigadora, que alguien que defiende su causa.

Lo cierto es que ante la revelación de la próxima  residencia en Madrid de Beatriz Gutiérrez Muller y su hijo y que fue negada por ella y la propia  presidenta Claudia Sheinbaum, la realidad es que en los próximos días se develará el misterio con las fotografías correspondientes que darán cuenta de que, efectivamente, establecerá su hogar  en la madre patria.

Será otra mentira del oficialismo.

Tienen razón, no son iguales, son peores que los anteriores y tan solo será cuestión de tiempo para  terminar con la fiesta de las mascaradas y así quedar descubiertos los rostros de los farsantes.

Es un hecho que Morena camina mejor sin el lastre que significa cargar con Andy, no obstante sus jornadas “extenuantes de trabajo”,  en lugar de  darle el lugar que les corresponde a todos esos cuadros políticos que se parten el alma en su trabajo en tierra para afiliar a más ciudadanos  a su causa.

La olla morenista está en ebullición por la elección intermedia del 2027 y solo un ciego no quiere ver la guerra intestina que se da en sus filas y no solo entre la tropa, sino en las cabezas del movimiento que tratan de llevar agua a su molino, incluso, por encima de las indicaciones de la presidenta de la República.

Allí están los casos, de Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Félix Salgado Macedonio, entre otros tantos cuatroteros, quienes sin cuidado alguno despliegan sus artes para ganar espacios de poder e ir en contra de las indicaciones expresas de su jefa. Si no me cree, entonces hay que esperar un poco para observar como Macedonio buscará el cobijo del PT para agandallarse la gubernatura de Guerrero y así ser el sucesor en ese cargo, de su hija Evelyn.

Hay que decirlo con todas sus letras el caos que predomina en Morena se debe a una razón fundamental; el partido responde a dos amos y como dice el dicho quien sirve a dos amos con uno queda mal. Así le pasa a Andy y  a otros despistados quienes solo responden a las indicaciones de Andrés Manuel López Obrador y soslayan a la doctora.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.