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Desde San Lázaro. Rumbo al 2027. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

23 Jul 2025
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Desde San Lázaro. Rumbo al 2027. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/aliuspolls

La crisis por la que transita el oficialismo con el ajusticiamiento mediático de Adán Augusto López por cobijar a su amigo y hoy prófugo Hernán Bermúdez  Requena como Secretario de Seguridad Pública, cuando fue gobernador de Tabasco, le pega en la línea de flotación a Morena y a los que se autoproclaman como diferentes del PAN y del PRI, aunque, por los hechos,  están demostrando que efectivamente no son iguales, sino  peores.

Sin embargo, para que el oficialismo caiga de su pedestal de popularidad, faltan kilómetros de distancia, toda vez, que, mientras sigan regalando el dinero público a un sector de la población que, no necesariamente, se encuentran entre los más desfavorecidos, mantienen su base electoral que les permite ganar las elecciones que se avecinan en 17 entidades del país y conservar la mayoría simple en la Cámara de Diputados federal.

Con solo bombas mediáticas como el caso de Adán Augusto, no bastan para dinamitar el proyecto político de la 4T, sino que se requiere más parque que impacte a la opinión pública, como, verbigracia, las Trumpadas que se cocinan en Washington contra políticos de Morena y familiares del círculo de poder de AMLO.

Desde luego, el voto de castigo que  ha dado la población de Veracruz y Durango contra el morenismo, pone en evidencia que los malos gobiernos estatales y municipales acercan a la debacle al partido en el poder, ya que ni con todo el poder y el dinero (como ha sido el caso de Rocío Nahle) pueden comprar conciencias y votos.

Igual sucede a nivel federal en donde se aprecia que,  con el paso de los días,  el surgimiento de problemas severos por las malas decisiones y complicidades de AMLO que se tratan de encubrir en esta administración, pero que son imposibles de tapar como el empoderamiento de grupos criminales que tienen el control de vastas regiones del país, el desabasto de medicamentos y la precariedad de las finanzas públicas que mantiene márgenes muy estrechos en cuanto a liquidez y operatividad, además claro está de poner al borde de la quiebra a PEMEX, entre otros múltiples conflictos y fracasos, producto de las ocurrencias del Mesías.

Estos factores le restan puntos a Morena, pero no los suficientes para perder las elecciones del 2027, sobre todo porque ya tiene el control del INE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y por supuesto, también de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Con todo el andamiaje legal en su contra y con instituciones afines al gobierno, la oposición, léase, PAN, MC o PRI, o incluso todos juntos, no tienen grandes posibilidades de arrebatarle al oficialismo la mayoría legislativo en la Cámara Baja, salvo que…las luchas intestinas que prevalecen al interior del partido en el poder, les den una manita y que, como se observa en este momento, las luchas fratricidas están que arden entre los morenos y, lo que es peor, se recrudecerán conforme pasa el tiempo.

El principal enemigo de Morena está en casa y como un cáncer que hace metástasis, pronto se diseminará  por todo el cuerpo del morenismo.

Si alguien piensa que AMLO está retirado de la política pues es un ingenuo, porque  está más activo que nunca para apaciguar las aguas y cogobernar al país.

Los incondicionales que tiene incrustado en posiciones claves y de poder en el gobierno de la doctora, impiden que está se corte el cordón umbilical o que se le vaya ocurrir irse por la libre en temas que solo le compete decidir al tabasqueño.

Tendría que suceder una hecatombe para que Morena presentara cifras negativas en las elecciones intermedias, porque de otra manera no hay forma de que ello suceda.

COMO SUFREN LOS LEGISLADORES DE MORENA

Ellos también tienen derecho a vacaciones, faltaba más, si trabajan de sol a sol con un sueldo miserable y en condiciones paupérrimas. Pobrecitos los legisladores de Morena como Ricardo Monreal, quien disfruta de días de asueto en la Madre Patria en compañía de su señora esposa en el lujoso hotel Rosewood Villa Magna; o Adán Augusto López que se ha convertido en el prototipo de la corrupción y colusión con criminales, aunque al “padrino” le alcanza para patrocinar campañas políticas adelantadas en Chihuahua;  y que decir de Gerardo Fernández Noroña que cada vez que puede se traslada a Europa con viáticos y boletos de avión en primera clase pagados por el erario y que, además, tiene el cinismo de declarar que ser político “desgasta y es “inhumano, ya que los cargos te exigen perfección por un lado, y están llenos de una tensión enorme”.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.