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Se llevó a cabo el VII Encuentro de defensoras electorales Destacado

22 Jul 2025
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Se llevó a cabo el VII Encuentro de defensoras electorales Imagen tomada de: https://www.te.gob.mx/

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y la Red Nacional de Formadoras y Defensoras de los Derechos Político-Electorales de las Mujeres (Refodep) se realizó el “VII Encuentro de defensoras electorales 2025” con el objetivo de ampliar las herramientas jurídicas de las defensoras electorales y dotarlas de una metodología que les ayude al cumplimiento de su labor, así como el análisis de decisiones jurisdiccionales desde la perspectiva de género.

 

Con la representación de la magistrada presidenta del TEPJF, Mónica Aralí Soto Fregoso, la directora general de Igualdad de Derechos y Paridad de Género del Tribunal, Alejandra Montoya Mexia, destacó la importancia del encuentro como parte de la construcción de una agenda común entre instituciones, academia y sociedad civil organizada que garantice a las mujeres su participación en procesos político-electorales libre de violencias.

 

En el primer día de actividades, el jueves 17 de julio, tuvo lugar el Taller “Claves para identificar y denunciar violencia política contra las mujeres por razón de género”, impartido por Montoya Mexia, así como personal del TEPJF que expuso la importancia y alcances legales de diversos medios de impugnación que están al alcance de las personas defensoras, los formatos que pueden emplear y cómo argumentar sus casos.

 

La coordinadora de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos de la UNAM y de la Refodep, Gloria Ramírez Hernández, encabezó el panel “El papel de la Red Nacional de Formadoras y Defensoras de los Derechos Político-Electorales de las Mujeres en la defensa y promoción de los derechos político-electorales de las mujeres”, en el cual intervinieron también las integrantes de esta organización Gretel Eunice Castorena Escalera, Sarayth de León Cardona, Rebeca Maltos y Arcelia García Santiago. Moderó este panel la secretaria técnica de mando superior del TEPJF, Patricia Olamendi Torres.

 

En el segundo panel “El acceso a la justicia electoral para las mujeres que participan en política” participaron la titular de la Defensoría Pública Electoral Especializada en la Atención de Asuntos en Violencia Política en Razón de Género del TEPJF, María del Carmen Carreón Castro, y Atzimba Xitlalic Alejos Arredondo, en representación de la encargada de despacho de la Defensoría Pública Electoral del Tribunal y Alejandra Montoya Mexia como moderadora.

 

Con información de: https://www.te.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.