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De Cinco Estrellas. Cifras reflejan cambio importante en el comportamiento del viajero mexicano. Por: Victoria González Prado Destacado

09 Mar 2026
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De Cinco Estrellas. Cifras reflejan cambio importante en el comportamiento del viajero mexicano. Por: Victoria González Prado El festival reunió alrededor de 15 mil personas.
  • Cifras reflejan cambio importante en el comportamiento del viajero mexicano: del deseo de viajar a la confirmación de reservas
  • El turismo de Nayarit aporta más de 18 por ciento del PIB estatal y genera más del 40 por ciento del empleo en el estado

Si a inicios de año las búsquedas digitales anticipaban cambio en la intención de viaje de los mexicanos, hoy las cifras de reserva lo confirman. La edición 24 de Mundo Joven Fest muestra cómo ese interés ya se está traduciendo en decisiones concretas: más Europa, Asia en ascenso y crecimiento sostenido del turismo educativo como inversión de largo plazo.

El festival reunió a 7 mil 300 familias —alrededor de 15 mil asistentes--, consolidándose como termómetro del comportamiento real del viajero mexicano rumbo a 2026. Con base en los datos recabados durante el festival, se identifican las preferencias que marcarán la tendencia del viajero mexicano rumbo a 2026: Europa: 44.8 por ciento; Asia y Medio Oriente: 22.6 por ciento; América (Latam, EE. UU. y Canadá): 10.5 por ciento; Tours México: 4.9 por ciento y otros productos (vuelos, paquetes, seguros y experiencias específicas) concentraron el porcentaje restante.

Europa se mantiene como el principal destino de atracción, concentrando prácticamente la mitad de la demanda total. Sin embargo, el fenómeno más relevante es el avance de Asia y Medio Oriente como regiones emergentes. En el caso de Asia, tres destinos despuntaron con mayor interés: Japón, Tailandia y China.

Este comportamiento confirma mayor apertura hacia rutas de larga distancia y experiencias culturales especializadas.

El perfil del visitante fue intergeneracional: desde viajeros senior con promedio de 75 años hasta familias con edad promedio de 42 años, lo que demuestra que el deseo de viajar atraviesa generaciones y distintos momentos de vida.

El segmento de estudios en el extranjero mostró dinamismo importante, con 150 inscripciones concretadas y acumulado de 3 mil semanas de formación académica internacional. Programas más demandados: cursos de idiomas: 43.8 por ciento; Work & Study: 20.8 por ciento: Au Pair: 13.1 por ciento; campamentos: 11.5 por ciento; educación superior: 4.6 por ciento; High School: 2.3 por ciento y Work & Study vocacional: 3.8 por ciento.

Los datos reflejan que el viaje educativo se consolida como herramienta de desarrollo profesional y movilidad social, particularmente en programas que combinan aprendizaje y experiencia laboral internacional.

En contexto internacional marcado por retos logísticos —como la situación energética actual en Cuba— el festival también evidenció creciente prioridad por la certeza operativa. Representantes del destino participaron en el evento y, a través de Mundo Joven, se ofrecieron garantías en transporte y hospedaje, subrayando que el viajero mexicano prioriza el respaldo y el acompañamiento experto en destinos con entornos cambiantes.

Para 2026, el viajero mexicano no solo busca viajar más, sino viajar mejor: con información, planeación financiera, respaldo operativo y propósito claro.

Los organizadores adelantaron que la siguiente edición de este festival de viajes será en septiembre próximo los días, sábado 5 y domingo 6, en Centro Banamex.

Desde la Ciudad de México, autoridades estatales y federales presentaron el nuevo panorama turístico de Nayarit y el lanzamiento de su estrategia internacional de promoción, consolidando a Riviera Nayarit como uno de los destinos con mayor crecimiento, inversión y proyección global del país.


El festival reunió alrededor de 15 mil personas. 

 

***** “Paradise keeps going”, es la campaña que Riviera Nayarit complementa con “The journey keeps going”, con el objetivo de fortalecer la conversión digital y mantener la omnipresencia de la marca en mercados estratégicos, dijo Juan Enrique Suárez del Real Tostado, secretario de Turismo de Nayarit, en la conferencia donde también se refirió a la importancia de mantener difusión constante y brindar análisis de las cifras que respaldan el momento que vive la entidad.

“Nayarit es un destino más fuerte que nunca. Cuando hablo de fortaleza me refiero a lo que hoy está ocurriendo. Lo que presentamos es una campaña que ya arrancó para dar proyección al destino que está teniendo más crecimiento en México y el Pacífico mexicano, pero sobre todo que está captando un turismo internacional muy importante”

“Creer en un destino no es solo generar desarrollo, es generar estabilidad, es generar una situación que de una oportunidad a los visitantes e inversionistas de saber que tienen un gobierno que ejecuta rápidamente y que da condiciones de seguridad y entorno adecuado para sus habitantes”.

Nayarit, dijo el secretario, recibe más de 10 millones de visitantes anuales y 2025 cerró con promedio de 82 por ciento de ocupación hotelera, frente al 45 por ciento registrado en 2021. En temporada alta, la ocupación alcanza hasta el 94 por ciento, generando derrama económica superior a los 6 mil millones de pesos.

De igual forma, dijo que el turismo representa más del 18 por ciento del PIB estatal, más del 30 por ciento de la actividad económica total y más del 40 po ciento de empleos directos e indirectos en la entidad.

 
Juan Enrique Suárez del Real Tostado, titular de Turismo de Nayarit.

 

Suárez del Real, aseguró que en “Nayarit el 83 por ciento del turismo que recibe el estado es internacional, dividido en un 54 por ciento que proviene de Estados Unidos, 26 por ciento de Canadá y 17 por ciento es turismo nacional”.

En materia de conectividad terrestre, se han invertido más de 12 mil 400 millones de pesos en autopistas estratégicas como Tepic–Compostela y Compostela–Las Varas, además de nuevas vías hacia Platanitos y San Blas. La Red de Altas Especificaciones creció más de 60 por ciento, pasando de 380 km en 2021 a 615 km actualmente, con proyección de superar los 665 kilómetros en 2027.

En el ámbito aéreo, la movilización pasó de 172 mil pasajeros en 2021 a más de 240 mil en 2025, 4º por ciento de incremento, con expansión de rutas superior al 200 por ciento y proyección de 66 por ciento de crecimiento en 2026. Con la nueva terminal aérea de 18 mil metros cuadrados se recibirán aeronaves de mayor capacidad y se fortalecerá la proyección internacional, con expectativa de superar 15 millones de pasajeros.

Al referirse a los mercados emisores clave dijo que son: California, Texas, Arizona, Colorado, Columbia Británica y Alberta. También, la zona metropolitana de Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León, Baja California y El Bajío.

El titular de Turismo de Nayarit habló también de del crecimiento del segmento high-end, la apertura de más de 15 nuevos desarrollos entre 2026 y 2027, con 15 por ciento de crecimiento superior en el segmento workation y estancias de lujo.  

En lo deportivo, Nayarit se consolidó como destino turístico oficial de equipos internacionales como Los Ángeles Lakers, Vancouver Canucks y Dallas Cowboys,

y mantiene negociaciones con Los Ángeles Dodgers, lo que representa alcance potencial superior a 70 millones de aficionados a nivel mundial en redes sociales.

De igual forma, dio a conocer reforma a la Ley de Fomento al Turismo para fortalecer mecanismos de supervisión, certificación y ordenamiento territorial, junto con academia virtual que ofrecerá más de 160 capacitaciones exprés y 80 cursos gratuitos para prestadores de servicios.

En la conferencia también participaron, Mariana del Carmen Díaz, directora general de Profesionalización y Competitividad Turística de la Secretaría de Turismo Federal; Carl Emberson, representante del Sector Golf en Riviera Nayarit; Jaime Fasja, representante de los Desarrolladores Inmobiliarios de Riviera Nayarit; Lorenzo Ochoa, director de Administración de Aeropuertos Mexicanos; y Ernesto Rivas, presidente CEO de Sabino Producciones, representando al sector del turismo deportivo en Nayarit.

 
Participantes en la conferencia.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.