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De Cinco Estrellas. Navidad y Año Nuevo, celebra como quieras, Presidente Intercontinental Ciudad de México te da opciones Destacado

22 Dic 2025
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De Cinco Estrellas. Navidad y Año Nuevo, celebra como quieras, Presidente Intercontinental Ciudad de México te da opciones Cena en los restaurantes o haz tu pedido.
  • Navidad y Año Nuevo, celebra como quieras, Presidente Intercontinental Ciudad de México te da opciones
  • Washington, DC arrancará 2026 entre terciopelo, lentejuelas y siluetas bien definidas
  • Jürgen Amann, es el nuevo director general de Marketing de Destino y Comercial de Berlín, Alemania 

Con motivo de las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, el hotel Presidente InterContinental Ciudad de México anuncia su programación especial para la temporada decembrina, que incluye cenas de gala, opciones gastronómicas para disfrutar en casa y espectacular fiesta de Fin de Año. Las actividades se llevarán a cabo en los restaurantes Alfredo Di Roma, Au Pied de Cochon, Chapulín, The Palm, Tokoya, Lilōu y Amaral.

Para celebrar Nochebuena y Navidad, el martes 24 de diciembre a partir de las 19:30 horas, los restaurantes ofrecerán cena especial con costo de 2,350 pesos por persona, mientras que para los niños de 4 a 10 años se dispondrá de menú infantil con a 995 pesos, así como la opción de menú vegano (el menú infantil y vegano no estarán disponibles en Tokoya).

Las reservaciones podrán realizarse directamente en cada restaurante o vía telefónica. Al garantizar la reservación para la cena de Navidad, los asistentes tendrán acceso a tarifa preferencial de hospedaje válida para la noche del 24 de diciembre de 2025 en el hotel.   

Como alternativa para quienes prefieren celebrar en casa, el restaurante Au Pied de Cochon ofrecerá su tradicional pavo para llevar a 5,305 pesos. El paquete incluye pavo al estilo francés relleno con foie gras y trufa negra, acompañado de guarnición para ocho personas, verduras rellenas con mermelada de jamón y salsa de arándano. Esta opción estará disponible hasta el 24 de diciembre y requiere pedido con al menos 72 horas de anticipación.

El restaurante The Palm ofrecerá paquete que incluye pavo entero de 9 kg. rostizado o ahumado en madera de manzano más relleno y salsa por 5,650 pesos o bien, segunda opción que incluye cena completa para 10 personas con pavo como plato fuerte, ensalada, bisque de langosta, seis guarniciones y cheesecake de Red Velvet, a 13,600 pesos, ambos paquetes estarán disponibles hasta el 31 de diciembre, previa solicitud.

El toque dulce estará a cargo de Lilōu que durante la temporada ofrecerá el clásico Panettone, pero hecho con masa madre y dos opciones de coberturas a elegir: untable de avellana o de pistache, galletas de jengibre, chocolate navideño y creación especial, el Christmas Morning Cereal, ideal para recargar energía después de las celebraciones.

Para despedir el año, el martes 31 de diciembre a partir de las 20:00 horas, el hotel llevará a cabo celebración de Año Nuevo con temática “Gatsby” evocando la estética y el ambiente de la década de 1920, con referencias al estilo Art Decó y a la elegancia característica de la época. La propuesta busca recrear atmósfera de época a través de la ambientación del espacio, el código visual y la experiencia general del evento.

Los restaurantes de especialidad ofrecerán cena de Año Nuevo a 4,850 pesos por persona, tanto para menú regular como vegano, mientras que el menú infantil para niños de 4 a 10 años, 2,245 pesos que incluye alimentos, coctel de bienvenida en el Salón Castillo, animación en todos los restaurantes, DJ y Mariachis en cada restaurante, conteo de medianoche, after party y torna fiesta, así como lugar de estacionamiento por habitación. Por cada dos boletos de adulto adquiridos se otorgará una habitación en cortesía válida únicamente para las primeras 200 reservaciones y sujetas a disponibilidad.

Adicionalmente, el restaurante Café Urbano ofrecerá desayuno buffet el jueves 1 de enero de 2026, con servicio extendido hasta las 13:00 horas. Para más información y reservaciones, los interesados pueden contactar directamente a los restaurantes participantes o acudir al área de venta designada en el lobby del hotel.

 
Cena en los restaurantes o haz tu pedido.

 

***** En Año Nuevo, Washington, DC deja el protocolo de lado y se viste de glamour. La capital arranca 2026 entre terciopelo, lentejuelas y siluetas bien definidas, con celebraciones que combinan elegancia, actitud y mucha personalidad. Ya sea que apuestes por look de etiqueta, traje con carácter o algo pensado para la pista de baile, estos son los lugares donde la moda, el ambiente y la celebración se encuentran.

Dónde celebrar Año Nuevo en Washington, DC.

The Willard: glamour clásico y noche de etiqueta. Champaña sin parar y música en vivo marcan el ritmo de una de las celebraciones más elegantes de la ciudad. Es la noche perfecta para vestidos largos, smokings y aire de sofisticación atemporal. Guía de estilo: etiqueta, joyería protagonista, glamour clásico.

La Vie – Masquera de Royale (The Wharf). Máscaras, misterio y movimiento frente al río. DJs, open bar y espacios para bailar crean fiesta teatral, visual y muy fotogénica. Guía:  máscaras, metálicos, siluetas llamativas.

Fiesta de Año Nuevo en yate por el río Potomac. Bailar sobre el agua mientras las luces de la ciudad pasan frente a ti. DJ, vistas al skyline, experiencia única de recibir el año. Guía: sastrería pulida, satén, abrigos statement.

Pascual: Año Nuevo con alma mexicana y estética contemporánea. La chef Isabel Coss propone menú cocinado al fuego, inspirado en sabores mexicanos, con champaña. Ambiente íntimo, sofisticado, cálido y actual. Guía: elegancia relajada.

Lutéce: champaña, caviar y luz tenue. Cena especial donde brillan ingredientes como langosta, trufa y champaña. Para quienes prefieren el lujo discreto. Guía: vestidos estructurados, lujo silencioso.

The Dabney: fuego, oficio y carácter. Cocina abierta, ingredientes de temporada y experiencia que se siente auténtica. Guía: texturas naturales, detalles artesanales.

CUT Above: cena impecable y termina brindando y bailando con vistas al Capitolio. Opción ideal para quienes quieren elegancia sin perder el ritmo de la celebración. Guía: coctel con giro festivo.

Mi Vida: ambiente social, DJs y buena vibra. Cocteles, música y ambiente animado.    Guía: looks pensados para bailar.

Brasero Atlántico: celebración cálida con espíritu sudamericano. Sabores intensos, platos abundantes. Guía: casual elevado, siluetas seguras.

Plan B:  Deja atrás las formalidades y celebra con cocteles, música y las mejores vibras

Para quienes prefieren noche más relajada, estas opciones ofrecen forma elegante y sin protocolos. 

Maison Bar á Vins: champaña, raw bar, ambiente íntimo y chic.

Piccolina Da Centrolina: DJ, open bar y bocados italianos.

Bistro du Jour: espíritu parisino, ambiente festivo y brindis a medianoche.

Succotash: cocteles, comfort food, ideal para ir con amigos. 

Año Nuevo en Washington, DC se trata de armar la noche a tu ritmo:  buena cena, cambio de look y después música, copas y pista de baile para recibir 2026 como se debe.

 
Para celebrar en Washington, DC.

 

***** Jürgen Amann, es el nuevo director general de Marketing de Destino y Comercial, nombrado por el Consejo de Administración de Berlin Tourismus & Kongress GmbH, El nuevo director de 53 años, sustituye a Burkhard Kiekerq, quien se jubilará cuando su contrato venza en el verano del año próximo.

Amann, fungía como director de KölnTourismus GmbH desde febrero de 2020, asumirá su nuevo cargo el 1 de junio de 2026. Es doctor en geografía económica y destacó entre más de 100 candidatos. Nació en la Alta Baviera, llegó a Colonia tras ocupar puestos en Ingolstadt y Dresde, Alemania.

Oliver Schumacher, presidente del Consejo de Administración señala: “con Jürgen Amann, incorporamos a un profesional del turismo de reconocido prestigio. Junto con la segunda directora general, Sabine Wendt, ambos formarán un dúo sólido y promoverán Berlín como uno de los destinos líderes mundiales. Queda mucho por hacer, como la digitalización constante y el aumento de los ingresos propios”.

Al hacer uso de la palabra, Jürgen Amann comenta: Berlín es uno de los destinos más emocionantes del mundo. Tengo muchas ganas de trabajar con Sabine Wendt y todo el equipo para desarrollar y promocionar Berlín como un destino atractivo para escapadas urbanas. Las nuevas tecnologías y los canales de comunicación abren grandes oportunidades para explotar aún más su potencial en el futuro y fortalecer el atractivo de la ciudad”.

Así, Sabine Wendt detalló: “junto con la industria del turismo y los eventos, prepararemos el destino para el futuro. La estrecha interrelación entre el desarrollo turístico y el marketing es fundamental para ello. Me complace continuar esta emocionante tarea junto con Jürgen Amann y seguir desarrollando Berlín como una ciudad cosmopolita, diversa y habitable, además de un atractivo destino turístico”.

 
Jürgen Amann. 

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.