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Inaugura Mara Lezama el Portal Marítimo de Chetumal como nuevo atractivo turístico de la Bahía Destacado

19 May 2026
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Inaugura Mara Lezama el Portal Marítimo de Chetumal como nuevo atractivo turístico de la Bahía Imagen tomada de: https://cgc.qroo.gob.mx/
  • Con iluminación interactiva, mirador frente al mar y mensajes de bienvenida en diferentes idiomas, la renovada imagen del muelle fiscal fortalecerá el atractivo turístico y económico de la capital quintanarroense

 

La gobernadora Mara Lezama Espinosa inauguró el Portal Marítimo de Chetumal, una obra que transforma el muelle fiscal y marca un antes y un después en uno de los espacios más representativos y utilizados por la ciudadanía chetumaleña.

 

El muelle fiscal, reconocido como punto de reunión de corredores, familias y personas que diariamente acuden a caminar, realizar activaciones deportivas o disfrutar del atardecer, hoy se consolida como un espacio renovado, moderno y con mayor identidad.

 

De acuerdo con el director general de la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo (APIQROO) Vagner Elbiorn Vega, el proyecto integra un arco monumental de más de 7 metros de altura, una plazoleta mirador sobre el mar de 157 metros cuadrados y un corredor intervenido con iluminación arquitectónica a lo largo de 260 metros de muelle, que incorpora un sistema de luces programables que interactúan con la música, generando una experiencia dinámica y atractiva para quienes lo recorren.

 

Durante el evento se realizó la develación de la placa y el encendido oficial del sistema de iluminación, equipado con tecnología LED de última generación, que además de generar efectos visuales sincronizados al ritmo de la música, destaca por su eficiencia energética y bajo consumo, contribuyendo al cuidado del medio ambiente mediante el uso de soluciones sustentables.

 

La gobernadora Mara Lezama expresó al respecto que esta obra recupera la identidad costera de la capital, en beneficio de más de 233 mil habitantes de Othón P. Blanco.

 

Con el Portal Marítimo, explicó Mara Lezama, contribuimos a la proyección de Chetumal como una ciudad más activa, ordenada y atractiva. Los gobiernos de la transformación apostamos por espacios públicos que fortalezcan la convivencia y el bienestar de la población. Es parte de la estrategia de construcción de paz, de la prosperidad compartida por la que trabajamos todos los días.

 

Frente a las y los chetumaleños que asistieron a esta inauguración, la titular del Ejecutivo afirmó que así se agrega un atractivo turístico más de interés para visitantes y se impulsa la actividad económica local, con inversión de casi 4 millones de pesos, recursos del pueblo que regresan al pueblo de manera transparente.

 

El Portal Marítimo incorpora el mensaje “Bienvenidos” en diferentes idiomas como español, inglés, italiano, francés, chino, japonés, maya, ruso, árabe, hindú, hebreo y portugués, destacando la inclusión de la lengua maya como reconocimiento a la identidad cultural.

 

Asimismo, esta intervención contribuye a hacer más atractiva la ruta Chetumal–San Pedro, Belice, incentivando un mayor flujo de visitantes y fortaleciendo la actividad turística y económica en la región.

 

Atestiguaron esta inauguración la presidenta honoraria de Sistema DIF Quintana Roo, Verónica Lezama Espinosa; Yensunni Martínez Hernández, presidenta municipal de Othón P. Blanco; magistrado Heyden Cebada Rivas, presidente del Tribunal Superior de Justicia; diputado Jorge Sanén Cervantes, en representación de la XVIII Legislatura; el comandante de la décimo primera zona naval, vicealmirante Marcos Muñoz Hernández; capitán Alberto Sánchez Martínez, representante de la 34a Zona Militar; capitán del puerto de Chetumal, ingeniero Naval Román Bustos, y Francisco Isaac Díaz Bustamante, en representación de la Guardia Nacional.

 

Con información de: https://cgc.qroo.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.