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Desde San Lázaro. Amparo que desampara. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

10 Oct 2025
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Desde San Lázaro. Amparo que desampara. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/Mx_Diputados

Los diputados de Morena le corrigieron el craso error a los senadores de ese partido por haber aprobado la retroactividad en la Ley de Amparo y ahora se preparan para proceder a la aprobación  de esta ley,  el próximo martes, en el Pleno de la Cámara Baja,  que tanto rechazo ha causado en diversos sectores de la población entre ellos; empresarios, políticos,  ambientalistas, colectivos de la sociedad civil, especialistas, colegios de abogados, entre otros, quienes han manifestado su total repudio a tal expresión propia de un régimen totalitario.

El coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, señaló que se prevé que entre el martes y el miércoles de la próxima semana se aborden en el Pleno el dictamen de la Ley de Amparo.

En cuanto a la minuta de la Ley de Amparo, explicó que fue turnada por la Mesa Directiva a las comisiones de Justicia y de Hacienda y Crédito Público.

Precisó que la ruta que va a seguir esta minuta es que una vez turnada a las dos comisiones dictaminadoras, la Comisión de Justicia y la Comisión de Hacienda, se reunirán las mesas directivas y dejarán abierta la discusión “para aceptar observaciones, aceptar propuestas de modificación o lo que la gente quiera opinar dentro de las comisiones de Justicia y de Hacienda para que el viernes estemos en aptitud de aprobar o no, de votar el dictamen”.

Esto quiere decir que todavía hay posibilidades de incorporar algunas propuestas de los inconformes, quienes han insistido que el amparo está diseñado para proteger a los ciudadanos y no al poder público, además de debilitar el estado de derecho.

Tanto el Consejo Coordinador  Empresarial, como Coparmex y  diversos colegios y barras de abogados han rechazado el dictamen de la Ley de amparo porque va a generar más costos y trámites, ya que  cada persona o empresa deberá defender su caso de forma individual.

Algunos otros aspectos que trae el nuevo ordenamiento tienen que ver con que las cuentas congeladas mantendrán ese estatus por un largo tiempo y sin defensa inmediata.

Se obliga a agotar todos los trámites antes del amparo, retrasando la justicia.

 La suspensión por el amparo es limitada: los  embargos y bloqueos ya no se detienen de inmediato; las sentencias con menor alcance: sólo protegen al que gana el juicio.

 Las autoridades pueden ignorar decisiones judiciales, además de que habrá mayor discrecionalidad del poder y menos control judicial.

No es una reforma por la justicia, es una reforma contra la justicia y contra el ciudadano.

Desde luego estos argumentos y otros, no se tomarán en cuenta por los diputados de Morena, PVEM y PT, quienes votarán con una apabullante mayoría por un nuevo esquema legal que desaparece al amparo mexicano como se conoce hasta ahora y que es un ejemplo para el mundo.

La 4T dirá misa, pero las modificaciones a la ley de amparo es la pieza que le falta al Poder Ejecutivo  para  controlar todo el engranaje jurídico y al Poder Judicial.

La Jefa del Ejecutivo Federal no solo tiene el control del Poder Legislativo y Judicial con una Suprema Corte de Justicia de la Nación plegada totalmente a sus designios, sino que también se ha modificado la Constitución para fortalecer al régimen autocrático en donde todo el poder lo ostenta una sola persona.

El Consejo Coordinador Empresarial ha manifestado su profunda preocupación por las reformas propuestas a la Ley de Amparo, que debilitan gravemente el Estado de Derecho, vulneran la seguridad jurídica y ponen en riesgo la continuidad de las empresas, el empleo, la inversión nacional y extranjera.

El juicio de amparo, dice la cúpula empresarial de México, es el pilar histórico de la justicia constitucional mexicana y ha sido la principal defensa de los ciudadanos y empresas frente a actos arbitrarios de la autoridad. Sin embargo, las reformas recientes limitan su alcance, reducen la posibilidad de suspensión de actos lesivos y restringen el interés legítimo, afectando directamente a quienes generan desarrollo económico.

Las inversiones productivas internacionales y nacionales buscan regiones que les garanticen protección jurídica con un estado de derecho robusto y confiable, empero, México carece de ello precisamente por la sumisión del Poder Judicial a la presidenta y ahora con la nueva ley de amparo se elimina el instrumento jurídico de máxima protección que protege de los abusos del poder y de la defensa de los derechos humanos.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.