Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

GP de Bakú – Max vuelve. El Gran Premio de Azerbaiyán nos ha dejado nuevas lecciones. Por: Arturo Cardeño Gama Destacado

22 Sep 2025
226 veces
GP de Bakú – Max vuelve. El Gran Premio de Azerbaiyán nos ha dejado nuevas lecciones. Por: Arturo Cardeño Gama Imagen tomada de: https://x.com/F1

Desde el primer día de prácticas pudimos observar nueva información que nos da algo de luz hacia el cierre del Campeonato. En la práctica uno, durante los stints cortos muchos equipos tuvieron ritmos similares, aunque fue una sesión un poco confusa. Ambos McLaren consiguieron estar en el primer y segundo puesto. A pesar de los tiempos marcados, se mostró la degradación de los neumáticos y eso nos dejó ver cuáles serían los más aptos para la carrera. Gracias a las curvas y al estrés al que se sometieron las llantas, se vio que lo mejor sería usar neumático medio. Eso obligó a tener una estrategia de poca carga, aerodinámica o bien de hacer más paradas en Pits.

En la segunda sesión de práctica los Ferrari fueron los más rápidos, aunque, nuevamente, con resultados engañosos. Se probaron tandas largas y los Ferrari mostraron ser más eficientes, consiguiendo quedar en primero y segundo.

En sesión de clasificación Max Verstappen fue el más rápido, a pesar de que no fue el más veloz en ninguna de las sesiones de práctica. Como hemos dicho en otras ocasiones, en esta carrera es siempre impredecible saber quién puede llevarse el máximo puntaje. Como siempre decimos, Max Verstappen nunca se da por vencido y siempre da de qué hablar. En esta ocasión nuevamente vamos a hablar de su valentía y de la manera en que lleva sus coches al límite. Ya en la carrera tuvo un poco de fortuna, ya que Óscar Piastri chocó y no pudo participar más. Recordemos que el piloto naranja es el que va mejor de toda la parrilla. En pocas palabras es el rival a vencer.

McLaren es quien más puede sufrir las consecuencias de esta carrera. Al perder a uno de sus pilotos, todo indica que el campeonato de constructores tendrá que esperar al menos una jornada más. Sin embargo, no podemos perder de vista que McLaren es el auto más rápido de toda la parrilla, y eso les puede beneficiar.

Red Bull está tratando de mejorar día a día y en la carrera obtuvo un resultado positivo. Verstappen sumó todos los puntos posibles, mientras que Yuki Tsunoda por fin pudo meterse a los puntos. Su carrera fue trabada, pero consiguió pelearle a los pilotos en punta para por fin sumar para el equipo. Max no dio posibilidad a ninguno de acercarse, ni de batallarle por el primer puesto. Esto no significa que esté de vuelta en la contienda por el campeonato. Aunque, si McLaren continúa con los problemas presentados, es probable que sea hasta las últimas carreras cuando se decida quién es el campeón individual. Piastri no completó la carrera, tuvo un error clave que no le permitió competir: en la arrancada, por tratar de ganarle al reloj, se adelantó pero alcanzó a frenar. Inmediatamente le apareció en pantalla “anti-stall” (no avanzar hasta cambiar la marcha del vehículo) y no pudo arrancar a tiempo. Al intentar dar una de las curvas, no le fue posible, ya que iba demasiado rápido y el neumático aún no estaba en temperatura para realizar una maniobra con esa dureza. Se estrelló en la pared y no pudo continuar. Por otro lado, Norris, sumó muy pocos puntos y esto le perjudica tanto al equipo como a su propia pelea interna. No tuvo ningún accidente. Simplemente tuvo una muy mala conducción.

Carlos Sainz, le da el primer podio del año a la escudería Williams. Como bien habíamos mencionado en algún otro momento, William es un equipo en crecimiento y que poco a poco está recuperando el papel que históricamente le pertenece. Van por muy buen camino.

Lo que resta del año es un poco impredecible. El equipo naranja debe sumar de a máximo la próxima carrera para poder ser campeón. La pelea está entre los pilotos Norris, Piastri y Verstappen.

Sólo quedan siete carreras y van a dar todo por conseguir estar en la cima.

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.