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Desde San Lázaro. Salud, la asignatura pendiente. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

03 Sep 2025
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Desde San Lázaro. Salud, la asignatura pendiente. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/SSalud_mx

El 90 por ciento no es real en el abasto de medicamentos, tal como lo afirmara la presidenta Sheinbaum en su primer informe de gobierno, lo cual es grave porque los pacientes no solo se enfrentan al desabasto, en particular los oncológicos, sino también al desdén oficial que los estigmatiza.

Qué les queda a esos pacientes con enfermedades terminales que carecen de toda protección gubernamental en materia de salud, pues levantar la voz, aunque con ello venga la descalificación e incluso la desatención a sus demandas en las clínicas y hospitales públicos.

Mientras el gasto en salud haya disminuido, no habrá voluntad política ni discursos que permiten mejorar la crisis de salud que mantiene a más del 40 por ciento de la población abierta sin ella, al contrario, ojalá me equivoque, pero el desabasto de fármacos seguirá, mientras que no exista un real incremento presupuestal en la materia y ahora que está por discutirse el Paquete Económico del próximo año, es la oportunidad idónea para demostrar en los hechos que la voluntad del gobierno es real para revertir el problema.

“Pusimos en marcha el programa Rutas de la Salud para la distribución de medicamentos en el nivel primario y en esta semana se complementa para los siguientes niveles…A pesar de todos los malos augurios, las mentiras y calumnias, trabajamos todos los días para el abasto gratuito de medicamentos. Y en todos los centros de salud y hospitales ya está por encima del 90 por ciento de abasto…Somos persistentes y certeros. El acceso a la salud no es una mercancía ni un privilegio, es un derecho del pueblo de México”, presumió la presidente Sheinbaum en su  Informe,  mientras que muchos pacientes deambulan entre los centros hospitalarios y clínicas para encontrar el medicamento anhelado.

De acuerdo al Inegi, en 2024, 44.5 millones de mexicanos carecen de acceso a servicios de salud, una cifra que, aunque menor que en 2022, sigue duplicando el nivel de 2016 y muestra la necesidad de políticas que garanticen un acceso universal y efectivo a la salud.

El presupuesto federal para salud en 2025, es de 881 mil millones de pesos, lo que representa una disminución de 12.02% respecto a 2024 y es el monto más bajo desde 2022. Los principales programas de salud afectados son prevención y control de sobrepeso; obesidad y diabetes y en la atención básica del IMSS.Bienestar, entre otros.

El monto de 21.2 mmdp para la atención a personas sin seguridad social en el IMSS-Bienestar es inferior al del Seguro Popular en 2018. La tosferina, sarampión y otras enfermedades que se consideraban erradicadas por los programas de vacunación han regresado con más fuerza a tal nivel que en cualquier momento puede escalar a una pandemia.

Así podríamos seguir con más cifras como la referente de que el 40 por ciento de los ingresos de los sectores sociales más desfavorecidos los ocupa para gastos de salud.

Alejandro Barbosa, presidente de la organización Nariz Roja –dedicada a la atención de niños con cáncer-, calificó a la cifra dada por la presidenta Sheinbaum de 90 por ciento de abasto de medicamentos, como una mentira y urgió a la Mandataria a verificar la realidad en los hospitales públicos. 

No es extraño que se mal informe a la  Titular del Ejecutivo Federal sobre el abasto de medicamentos, sobre todo cuando existe una gran presión social  y el reclamo de cientos de pacientes, la mayoría niños por la escasez de los medicamentos oncológicos.

En lugar de descalificar a priori, se debería hacer un recorrido sorpresivo por parte de la doctora Sheinbaum  a varios centros médicos del país para constatar en carne propia si es real o es mentira el desabasto de medicamentos y que tanto afecta a los pacientes, mientras tanto seguiremos padeciendo la falta de insumos, medicamentos y personal médico en el IMSS, ISSSTE, SALUD y en las entidades federativas que están afiliadas al IMSS-Bienestar.

Hay de mentiras a mentiras y aquellas que incluso dañan a la población son imperdonables, veremos que tanto son verdad los dichos presidenciales con el paso del tiempo, en tanto  dejemos el beneficio de la duda.

Por lo menos, ya no escuchamos hasta el cansancio la burla presidencial sobre el tema cuando se afirmaba que “tendremos un sistema de salud como en Dinamarca” y ello ya es ganancia en medio de tanta enfermedad que castiga en particular a los sectores sociales más desprotegidos.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.