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El SNTE buscará que maestros se retiren con el 100% de su salario Destacado

06 Ago 2025
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El SNTE buscará que maestros se retiren con el 100% de su salario Imagen tomada de: https://snte.org.mx/

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) tiene lista la propuesta que presentará en los próximos días al Gobierno Federal, para mejorar las pensiones de los trabajadores al servicio del Estado.

 

El secretario general del SNTE, maestro Alfonso Cepeda Salas, informó que están a la espera de que se instale la mesa de trabajo con las autoridades correspondientes, para presentar dicha propuesta elaborada con datos precisos, que mejorarán los ingresos de los trabajadores que se retiren, sin afectar las finanzas públicas.

 

“Tenemos una propuesta. Esperamos que se instale ya la mesa que ya nos ofreció la doctora Claudia Sheinbaum para ver cómo apoyamos a ese 80%, ya es un 80% de compañeros que están en cuentas individuales, y que tiene una prospectiva de pensión y jubilación muy baja, mucho muy baja. Con la propuesta que traemos, la mayoría se retiraría realmente con el 100% de su último salario”.

 

Al inaugurar el estadio de softbol y una alberca en el centro deportivo y recreativo “Eriacito Lerdo”, de la Sección 35 en la Región Lagunera, el maestro Cepeda Salas destacó que “tenemos a una Presidenta que atiende y entiende a los maestros”, por lo que no hay duda de que se están atendiendo la demandas y que también en breve se reformará la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, con el objetivo de que los docentes cuenten con mejores condiciones y salarios.

 

“Merecen más estímulos los maestros que todos los días están en los salones de clase esforzándose para formar cada vez con más elementos y de mejor manera a las niñas, a los niños y a los jóvenes de México”.

 

El dirigente nacional del magisterio señaló también el interés y apoyo del gobernador de Durango, Esteban Alejandro Villegas Villarreal, para atender las demandas de los trabajadores de la educación.

 

En representación del mandatario estatal, acudió el secretario de Educación, Guillermo Adame Calderón, quien reconoció al maestro Alfonso Cepeda por su permanente disposición para colaborar con el Gobierno de Durango, a fin de encontrar solución a las necesidades de los docentes.

 

Al afirmar que los derechos de los trabajadores de la educación siempre tienen que ir por delante de todo, puntualizó que “del SNTE lo que hemos encontrado es diálogo, apoyo, comprensión; seguimos teniendo todavía muchos problemas, pero a través de la comunicación hemos ido avanzando para resarcir sus derechos”.

El titular de Educación añadió que por parte del gobierno estatal siempre habrá solidaridad, respeto y comunicación con los maestros y anunció nuevas obras para el centro recreativo de la Sección 35 “en beneficio del magisterio de La Laguna y de sus familias”.

 

En tanto, el secretario general de la Sección 35, Arturo Díaz González, agradeció al maestro Cepeda Salas su apoyo para lograr mejores condiciones en favor de los agremiados. Muestra de ello, dijo, son la alberca y campo de softbol que hoy se inauguran. Por ello, le refrendó el compromiso de la Sección para continuar luchando, en unidad, por los objetivos comunes de los trabajadores de la educación que conforman este Sindicato.

 

“Los maestros de La Laguna estamos listos para seguir impulsando la educación, porque la educación pública es nuestra materia de trabajo y nosotros sí la queremos cuidar; queremos tener los mejores maestros para que tengamos los mejores alumnos de este país y que sean los mejores ciudadanos”, subrayó.

 

En la inauguración también estuvieron autoridades educativas y el profesor Lorenzo Salazar Lozano, representante del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato en la Sección 35.

 

Con Información de: https://snte.org.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.