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Congreso: Revisará reforma judicial y anular elecciones por injerencia extranjera

25 May 2026
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Congreso: Revisará reforma judicial y anular elecciones por injerencia extranjera Imagen tomada de: https://x.com/Mx_Diputados
  • El Congreso mexicano abrió un periodo extraordinario para debatir la reforma judicial de Claudia Sheinbaum y cambios electorales rumbo a 2028.

El Congreso mexicano se alista para abrir esta semana un periodo extraordinario de sesiones en el que discutirá un paquete de reformas del Ejecutivo acerca del sistema de justicia y cambios electorales, entre ellos, aplazar hasta 2028 la segunda elección judicial y que una posible injerencia extranjera en los comicios sea motivo de nulidad.

La presidenta del Senado y de la Comisión Permanente, Laura Itzel Castillo Juárez, informó este domingo que el martes 26 de mayo se celebrará la Sesión de Congreso General para instalar el Primer Periodo Extraordinario, convocado por la Comisión Permanente el pasado 21 de mayo.

De acuerdo con la agenda legislativa difundida por Castillo, la Cámara de Diputados actuará como Cámara de origen y el Senado como Cámara revisora en el análisis de las iniciativas.

El asunto central será una reforma constitucional enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum para aplazar la segunda elección del Poder Judicial federal y locales de 2027 a 2028.

Este será el segundo proceso electoral al que se somete el Poder Judicial mexicano desde la reforma de 2024 y luego de los comicios de junio de 2025, donde casi cien millones de ciudadanos estaban llamados al voto y solo un 13 % participó.

El paquete también incluye una reforma a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales para crear un órgano dentro del Instituto Nacional Electoral (INE) que revise de manera previa la probidad de las personas postuladas por los partidos políticos.

Con ello, el Congreso abordará uno de los puntos que el oficialismo ha presentado como parte de una agenda de integridad en candidaturas, en un contexto de mayor escrutinio público sobre los perfiles de quienes compiten por cargos de elección popular, ante las acusaciones de eventuales nexos con organizaciones criminales.

Además, ambas cámaras discutirán una iniciativa constitucional y otra legal para establecer como causa de nulidad de una elección los casos en que se demuestre la existencia de injerencia extranjera.

El periodo extraordinario coincidirá también con la Asamblea Parlamentaria Euro Latinoamericana (EuroLat), que tendrá como sede el Senado mexicano y cuyas sesiones se desarrollarán del martes 26 al jueves 28 de mayo.

La agenda legislativa prevé que, una vez instalados los trabajos, los dictámenes avancen primero en San Lázaro y después sean remitidos al Senado para su revisión.

Con información de: https://www.elfinanciero.com.mx

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.