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Solicitan al Metro y Metrobús prevenir ataques con sedantes

25 Abr 2025
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Solicitan al Metro y Metrobús prevenir ataques con sedantes Imagen tomada de: https://www.congresocdmx.gob.mx/
  • En los últimos meses se han reportado varios casos, principalmente de mujeres víctimas de pinchazos con fin de drogarlas y facilitar la comisión de delitos sexuales o secuestros

 

A fin de reforzar la seguridad y la confianza en el servicio, el Congreso capitalino exhortó a las autoridades del Sistema de Transporte Colectivo Metro y del Metrobús a implementar campañas de difusión masivas en sus instalaciones y medios de comunicación institucionales para prevenir y atender ataques con sedantes contra mujeres y personas usuarias.

 

La proposición del diputado Miguel Ángel Macedo Escartín (MORENA) requiere al director general del STC Metro, Guillermo Calderón Aguilera, reforzar e implementar campañas informativas en vagones, andenes y espacios comunes, así como en sus páginas web, redes sociales y pantallas, para alertar sobre los riesgos y modalidades de ataques con sedantes; difundir medidas de protección y números de emergencia habilitados para reportar incidentes; y establecer protocolos de atención inmediata para mujeres y demás personas usuarias afectadas.

 

Asimismo, se solicita a la directora general del Metrobús, María del Rosario Castro Escorcia, implemente campañas informativas en estaciones, pantallas, página web y redes sociales, para alertar a la población sobre estas agresiones, habilitar números de emergencia y canales oficiales para reportar estos incidentes; y establezca protocolos de atención inmediata.

 

El legislador Macedo Escartín alertó que actualmente no existen protocolos oficiales claros ni específicos en el Metro o Metrobús para atender estos casos, ni en el momento del ataque, ni en el seguimiento médico, legal y psicológico de las víctimas.

 

“Estos hechos no son casos aislados, sino parte de una escalada de agresiones que en las últimas semanas se han estado denunciado en redes sociales, en medios de comunicación y en esta propia tribuna: mujeres pinchadas con agujas presuntamente drogadas, vulneradas en espacios de transporte público, sin testigos, sin protocolos claros de atención”, expuso.

 

Resaltó que el Estado está obligado a garantizar medidas de prevención, atención y sanción ante cualquier forma de violencia contra las mujeres, incluyendo nuevas modalidades como el uso de drogas en el espacio público con fines de abuso”.

 

Con información de: https://www.congresocdmx.gob.mx/

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.