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‘Cigarra’: ¿Qué sabemos de la nueva variante de COVID que tiene hasta 70 mutaciones?

30 Mar 2026
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‘Cigarra’: ¿Qué sabemos de la nueva variante de COVID que tiene hasta 70 mutaciones? Imagen tomada de: https://x.com/WHO
  • La nueva variante de COVID, conocida como ‘cigarra’, ya fue detectada en más de 20 países, incluido Estados Unidos

‘Cigarra’, la nueva variante de COVID-19, es vigilada por expertos debido a su capacidad de mutación, mientras observan el impacto actual en los primeros pacientes contagiados.

Esta subvariante, denominada como BA.3.2, deriva de ómicron, cepa surgida a finales de 2021 y que fue causa de uno de los repuntes más grandes de contagios desde el inicio de la pandemia de COVID.

A diferencia de su antecesora, ‘cigarra’ presenta múltiples cambios genéticos, por lo que preocupa a la comunidad científica, ya que muestra más de 70 mutaciones en su estructura, lo que podría influir en su comportamiento.

¿Qué tan grave es ‘cigarra’, la nueva variante de COVID?

Las autoridades aseguran que ‘cigarra’ se ha extendido por más de 20 países, aunque su impacto aún no es masivo.

Sin embargo, la preocupación de especialistas se debe a su capacidad de evasión inmunitaria, ya que, de acuerdo con Quadratín, esta variante “podría reducir la protección de vacunas o infecciones previas”.

Los primeros datos recopilados sobre esta variante indican que no es de gravedad clínica, y que se presenta de leve a moderada en personas vacunadas contra COVID.

Síntomas de ‘cigarra’, la nueva variante de COVID

Algunos de los síntomas detectados en la nueva variante de COVID llamada ‘cigarra’ son:

Fiebre.

Tos.

Dolor de garganta.

Fatiga.

Dolor muscular.

Dolor de cabeza.

Algunos de sus síntomas se pueden confundir con los de otras enfermedades, principalmente infecciones respiratorias, además de variantes anteriores de COVID.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) vigila el desarrollo de la variante de COVID BA.3.2, denominada aún como de bajo riesgo, pero bajo observación, por lo que las autoridades piden no bajar la guardia y mantenerse atentos a los síntomas.

Kyle B. Enfield, profesor de medicina en la Universidad de Virginia, explicó que esta variante es distinta a las surgidas en años pasados debido a que, “cada vez que el virus se replica dentro de una célula, su material genético muta”, lo que le da al virus “una ventaja sobre otras variantes”.

Esto provoca que las vacunas tarden más tiempo en identificar los virus, lo que les permite un mayor avance en el organismo.

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.